La neumonía es una enfermedad
muy común, pero muchos adultos no se dan cuenta de lo grave que puede ser.
Antes, sobrevivir a la neumonía era un milagro. Con la invención de los
antibióticos, las probabilidades se han inclinado a favor de la humanidad, pero
incluso hoy en día, la neumonía y otras infecciones de las vías respiratorias
inferiores siguen siendo la cuarta causa de muerte en adultos en todo el mundo.
Sólo en Estados Unidos, 1,3 millones de hospitalizaciones se deben a la
neumonía cada año. No todas las neumonías son iguales. Hay muchos tipos de
neumonía, y conocer los signos y síntomas de cada tipo es crucial para recibir
la atención adecuada y, en última instancia, reducir el riesgo de
complicaciones.
¿Qué es la neumonía?
“La neumonía es una infección
que inflama los sacos de aire de los pulmones (alvéolos). Los sacos de aire
pueden llenarse de líquido o pus, lo que provoca síntomas como tos, fiebre,
escalofríos y problemas para respirar”, según la Asociación Americana del
Pulmón (ALA). Los síntomas de la neumonía pueden desarrollarse de forma rápida
o lenta, y varían en función del tipo de neumonía. Prácticas sencillas como
lavarse las manos con frecuencia, comer de forma saludable, dejar de fumar y
reducir la cantidad de aire contaminado que se respira pueden reducir
drásticamente el riesgo de neumonía. Pero recuerda que la neumonía es una
enfermedad grave que requiere atención médica y diagnóstico. Algunos tipos de
neumonía pueden desarrollarse en pocos días, por lo que debe buscar atención
médica si sospechas que tu o cualquier otra persona tiene neumonía. Los adultos
mayores de 65 años, los niños menores de 2 años, los pacientes inmunodeprimidos
y las personas con enfermedades crónicas son especialmente vulnerables.
Busca atención de urgencia si
observa los siguientes síntomas:
- Dificultad para respirar
- Dolor en el pecho
- Fiebre muy alta
- Tos severa o que empeora
rápidamente con mucosidad
- Un tinte azulado u oscuro en
los labios y el lecho de las uñas (causado por la falta de oxígeno en la
sangre).
Los tipos de neumonía
1. Neumonía ambulatoria
Empecemos con un término que
puede resultar bastante confuso: la neumonía ambulante. También reconocida bajo
el nombre de neumonía ‘atípica’, la neumonía ambulante es esencialmente una
forma menos grave de neumonía. Las personas que la padecen suelen mantener sus
actividades cotidianas o ni siquiera saben que la padecen, de ahí su nombre.
·
Causas
Aunque cualquier tipo de
patógeno puede provocar una neumonía atípica, la causa más común es la bacteria
Mycoplasma pneumoniae. También se sabe que otras bacterias, como la Chlamydia
pneumoniae y la Legionella pneumoniae, causan neumonía atípica. Dado que la
neumonía andante suele pasar desapercibida, se sabe que se propaga en espacios
concurridos como escuelas, dormitorios o residencias de ancianos.
·
Síntomas y
tratamiento
Los síntomas de la neumonía
andante se asemejan a los de un resfriado grave: fiebre, tos seca, escalofríos
y dolores corporales. Pero incluso cuando la tos se vuelve productiva después
de unos días, no disminuye y tiende a empeorar por la noche. La fiebre y la
lentitud persisten o empeoran también. El tratamiento de la neumonía caminante
son los antibióticos, pero incluso con tratamiento, la tos puede durar un mes o
más.
2. Neumonía bacteriana
La neumonía bacteriana es el
tipo más común de neumonía, y es muy grave porque es más probable que requiera
medicamentos y cause complicaciones. Según la ALA, 900.000 estadounidenses
desarrollan neumonía bacteriana cada año. La neumonía bacteriana puede
desarrollarse sola o como resultado de una neumonía viral. La neumonía
bacteriana puede ser una enfermedad infecciosa, lo que significa que puedes
contraerla cuando una persona infectada tose o estornuda cerca de usted,
esparciendo gotas microscópicas con bacterias a través del aire. Si tienes un
sistema inmunitario comprometido o padeces afecciones como enfermedades
cardíacas, asma o enfisema, es más probable que contraigas una neumonía
bacteriana.
·
Causas
Diversas bacterias pueden
propagarse en los pulmones y causar neumonía. He aquí una lista de las más
comunes:
1. El Streptococcus pneumoniae es la causa
más común de neumonía bacteriana. Este microorganismo suele vivir en la nariz y
la garganta, pero puede bajar a los pulmones y crear una infección.
2. La Legionella pneumophila es una
bacteria que vive en el agua: sistemas de fontanería, torres de refrigeración y
jacuzzis. Esta bacteria es la causante de la enfermedad del legionario, una
forma grave de neumonía.
3. El Haemophilus influenzae es el
causante de la neumonía, sobre todo, en personas con enfermedades pulmonares
crónicas, como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), el asma y la
fibrosis quística.
·
Síntomas y
tratamiento
Los síntomas de la neumonía
bacteriana pueden comenzar muy repentinamente o acumularse gradualmente, y
pueden ser bastante extremos:
- Fiebre de hasta 40°C (105°F)
acompañada de sudoración, respiración rápida y pulso acelerado
- Tos productiva (tos con mucosidad)
- Labios y uñas azules
- Fatiga extrema
- Dolor en el pecho
- Sudores nocturnos
- Confusión.
Los antibióticos por vía oral
son la primera línea de tratamiento de la neumonía bacteriana. Dicho esto, las
personas con síntomas graves pueden requerir atención hospitalaria urgente que
incluya inyecciones de antibióticos e intravenosas, respiración de oxígeno
suplementario y posiblemente otros tratamientos. La neumonía no tratada es
extremadamente grave, ya que puede provocar una bacteriemia (también conocida
como shock séptico), una afección potencialmente mortal en la que las bacterias
se propagan a la sangre.
3. Neumonía Viral
Las infecciones pulmonares
virales también son una causa muy común de neumonía. Al igual que la neumonía
bacteriana, se trata de una enfermedad infecciosa que se contrae al interactuar
o pasar tiempo cerca de personas infectadas. Una infección viral no siempre se
convierte en neumonía, pero siempre existe el riesgo de que ocurra,
especialmente si se está en el grupo de alto riesgo. Además, la neumonía viral
aumenta el riesgo de neumonía bacteriana, por lo que no debe tomarse a la
ligera.
·
Causas
Diversos virus pueden provocar
una neumonía vírica. Algunos de los más comunes son:
- Los virus de la gripe
- El resfriado común
- El virus respiratorio
sincitial (VRS)
- El adenovirus
- El virus del sarampión
- SARS-CoV-2, el virus que
causa el COVID-19 (y otros coronavirus).
·
Síntomas y
tratamientos
Dependiendo del tipo de virus
que cause la neumonía vírica, los síntomas pueden variar considerablemente.
Dicho esto, los primeros síntomas suelen ser similares a los de la gripe e
incluyen fiebre, dolores de cabeza, tos seca, fatiga y dolores musculares. Sin
embargo, al cabo de unos días, los síntomas progresan y dan lugar a:
- Tos fuerte
- Fiebre persistente
- Dificultad para respirar
- Dolor muscular
- Labios y lechos de las uñas
azules
- Fatiga.
Los antibióticos NO ayudan a
la neumonía vírica, pero pueden recetarse otros medicamentos, como antivirales
y corticoides, para reducir los síntomas. En lo que respecta a la neumonía
vírica, la prevención -mediante prácticas higiénicas o vacunas- es fundamental.
En los casos más leves, la neumonía vírica puede desaparecer por sí sola en
unas pocas semanas con reposo en cama y bebiendo mucho líquido. Sin embargo,
los casos más graves de neumonía vírica requerirán oxígeno suplementario y
atención hospitalaria.
4. Neumonía por Aspiración
¿Has oído hablar alguna vez de
la neumonía por aspiración? Se trata de una infección pulmonar que se produce
cuando alguien ‘aspira’ (o inhala) un objeto extraño como comida, bebida,
saliva o ácido estomacal en los pulmones. Todos estos objetos pueden contener
gérmenes y provocar una neumonía. La neumonía por aspiración suele producirse
en personas anestesiadas, personas con problemas neurológicos, bebés, personas
mayores o debido a la interferencia del reflejo nauseoso que normalmente
impediría la entrada de estas sustancias extrañas en los pulmones.
·
Síntomas y
tratamiento
La neumonía por aspiración
desencadena los síntomas habituales de la neumonía, como dificultad para
respirar, dolor en el pecho, sudores nocturnos y fatiga. Estos síntomas comunes
también pueden ir acompañados de otros más específicos, como:
- Mucosidad verde o sangre al
toser
- Dificultad para tragar
- Mal aliento.
“Si la aspiración es de poca
cuantía y no hay signos de una infección secundaria, solemos tratarla de forma
complementaria con oxígeno y prevención de nuevas aspiraciones”, explica el
doctor Thomas Mónaco, profesor adjunto de medicina pulmonar del Baylor College
of Medicine. Sin embargo, cuando hay mucha materia extraña en los pulmones,
puede ser necesario insertar un tubo respiratorio y limpiar el pulmón mediante
un procedimiento llamado broncoscopia. También pueden ser necesarios
antibióticos u otros tratamientos para tratar una infección bacteriana
secundaria.
5. Neumonía fúngica
No sólo los virus y las
bacterias, sino también los hongos pueden desencadenar una neumonía. La
neumonía fúngica es poco frecuente, y se produce cuando se inhalan esporas
fúngicas microscópicas del ambiente y empiezan a crecer en los pulmones. La
neumonía fúngica suele afectar a personas inmunodeprimidas, como las que toman
inmunosupresores, pacientes con diabetes o enfermos de cáncer.
·
Causas
Los hongos patológicos son
relativamente raros en EEUU, pero pueden ser graves, sobre todo porque suelen
darse en personas cuyo sistema inmunitario ya está debilitado. Los hongos que
provocan este tipo de infecciones son los siguientes:
1. Los coccidios son los
hongos más comunes que causan neumonía fúngica en los Estados Unidos. Este
hongo vive en el suelo de la zona suroeste del país y provoca una afección
conocida como fiebre del valle.
2. La neumonía por
Pneumocystis es un hongo que puede causar una neumonía grave.
3. La histoplasmosis vive en las
heces de las aves y los murciélagos, y es más común en el valle de los ríos
Mississippi y Ohio, según Very Well
Health.
·
Síntomas y
tratamiento
Los síntomas de la neumonía
fúngica tardan un poco más en desarrollarse, entre 1 y 3 semanas después de la
exposición. Además de los síntomas comunes de la neumonía, como la tos, la
fiebre, la dificultad para respirar, los sudores nocturnos, los dolores corporales
y la fatiga, una persona con neumonía fúngica también puede desarrollar una
erupción en la parte superior del cuerpo o en las piernas, según los CDC. Si
notas alguno de estos síntomas, busca ayuda médica, ya que la infección puede
causar problemas pulmonares a largo plazo o incluso puede extenderse a otras
partes del cuerpo. Es necesario tomar medicamentos antifúngicos por vía oral
para eliminar la neumonía fúngica. Aun así, los síntomas pueden persistir
durante semanas o incluso meses.
6. Neumonía química
La neumonía química es la
última de nuestra lista. Como su nombre indica, este tipo de neumonía se
desarrolla cuando una persona inhala grandes cantidades de gases peligrosos en
los pulmones.
·
Causas
Toxinas como los productos de
limpieza, el cloro, los fertilizantes, los equipos de limpieza de piscinas, el
humo e incluso los ambientadores pueden irritar los pulmones y provocar una
neumonía química. “Si le arden los ojos, también le arden los pulmones”, afirma
el Dr. Raymond Casciari, neumólogo del Hospital St. Joseph del Condado de
Orange (California), en declaraciones a Health.com.
·
Síntomas y
tratamiento
El término médico para este
tipo de daño pulmonar es neumonitis química, una inflamación pulmonar que puede
convertirse en neumonía. Los síntomas de la neumonía química son:
- Ardor o hinchazón en los
ojos, labios y órganos respiratorios superiores
- Tos
- Respiración dolorosa y dolor
en el pecho
- Dificultad para respirar
- Dolores de cabeza, fatiga,
desorientación
- Pulso acelerado
- Voz ronca
- Fiebre.
Las personas con neumonía
química grave pueden necesitar oxígeno suplementario, recibir líquidos por vía
intravenosa o incluso ventilación pulmonar artificial antes de que sus pulmones
empiecen a recuperarse. La neumonía química puede dejar cicatrices y problemas
pulmonares a largo plazo, por lo que es importante prevenirla siempre que sea
posible. Para ello, trabaja con productos químicos fuertes con mucho cuidado,
utiliza equipos de protección como mascarillas, gafas y guantes, y abre las
ventanas o puertas si estás en el interior. También puedes optar por productos
de limpieza naturales cuando sea posible. SF
No hay comentarios.:
Publicar un comentario