Según un estudio realizado por el Comité de Psicooncología de la
Asociación Médica Argentina (AMA), el 80% de los pacientes oncológicos
expresaron miedo a la desatención durante la pandemia, el 83% alteró su rutina
aumentando el insomnio, el 42% expresó angustia y el 19% tristeza. Estos
malestares emocionales provocan un deterioro en la vida diaria y en las
relaciones interpersonales. Por estos motivos, es fundamental contar en cada
etapa de la enfermedad con ayuda de la psicooncología, dirigida hacia el apoyo
y la terapia de pacientes con cáncer, hacia sus familiares y a los
profesionales de oncología.
Lo emocional casi siempre es relegado por lo más urgente que es atender
el cuerpo, descuidando los sentimientos, pensamientos, duelos y pérdidas que
cada paciente y sus familiares deben atravesar en el proceso de la enfermedad.
Desde el diagnóstico, el tratamiento, hasta incluso en la fase de remisión, el
acompañamiento psicológico del paciente es importante para la elaboración de lo
que ocurre en su cuerpo y alrededor de él.
Cuando un paciente recibe un diagnóstico de cáncer son varias las
emociones que se presentan: ansiedad, depresión, insomnio; pero principalmente
negación y desesperación, ya que esta enfermedad con frecuencia es asociada a
la muerte y empiezan a surgir preguntas que son difíciles de aceptar como: ¿por
qué a mí?, ¿por qué ahora? y ¿qué soy ahora? Las reacciones más habituales son
el miedo, la tristeza, la rabia y la incertidumbre. El apoyo psicológico en
esta etapa se centra en ayudar al paciente a expresar y normalizar sus
emociones, explicando que es comprensible sentir esas reacciones.
El paciente, durante el tratamiento, pasa por varios duelos y/o
pérdidas: pérdida de la salud, del control y en algunos casos de su capacidad
de procreación. El duelo por la imagen de sí mismo, por el estilo de vida y por
todos los proyectos postergados, generan una reestructuración cognitiva. Por
esta razón, es importante prestar atención a las emociones: reconocerlas,
identificarlas, hablar sobre ellas, interpretarlas, aceptarlas y así ayudarnos
a tomar decisiones.
Durante la etapa de remisión, las emociones y pensamientos siguen
teniendo un rol fundamental. Surge el síndrome de la Espada de Damocles, el
cual es un miedo desmesurado a la recaída de la enfermedad, se vive en estado
de alerta, surge la culpa de supervivencia y se pretende retomar la vida de
antes como si no hubiese pasado nada. En el caso de una recaída, la angustia
suele ser igual o mayor que la primera vez, vuelven a surgir los miedos,
incertidumbre y ansiedad.
El malestar emocional provoca un deterioro en la vida diaria y en las
relaciones interpersonales. A veces, los familiares y amigos no logran entender
cómo se siente una persona con cáncer. Por estos motivos, es fundamental contar
con ayuda de la psicooncología en cada etapa de la enfermedad, centrada en el
apoyo y la terapia de pacientes con cáncer, sus familiares y en los
profesionales de oncología. ACLA brinda charlas para acompañar a todos los
pacientes y allegados que busquen el mejor desarrollo de estos procesos.
ACLA es una asociación sin fines de lucro que trabaja dando a conocer
información, creando espacios de encuentro y ofreciendo orientación a pacientes
con linfoma, síndromes mielodisplásicos y mielofibrosis, de modo de ayudar al
conocimiento de la enfermedad, brindando contención y contribuyendo así a
mejorar la calidad de vida de las personas que conviven con estas enfermedades. MG
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