Un elemento
vital para el progreso de la humanidad ha sido el manejo de los materiales que
ha marcado sus etapas de desarrollo desde la Edad de Piedra hasta el presente.
Ahora está teniendo lugar una revolución en este campo: especialistas en
nanotecnología y de otras disciplinas están creando materiales con propiedades
novedosas con aplicaciones en todas las esferas de la vida: salud, industria,
arquitectura, aeronáutica y otras áreas.
«La importancia
de los materiales ha sido crucial a lo largo de la historia», afirmó Vera
Álvarez, líder del Grupo de Materiales Compuestos Termoplásticos (CoMP) en el
Instituto de Investigaciones en Ciencia y Tecnología de Materiales (INTEMA), que
depende del CONICET y la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMDP).
Y agregó: «El
desarrollo de nuevos materiales ha permitido una mejora de la calidad de vida y
ha superado sus expectativas en un gran número de áreas. Su estudio abre nuevos
horizontes para el desarrollo de la humanidad».
Por el
desarrollo de un espray líquido que elimina al nuevo coronavirus SARS-CoV-2 en
distintas superficies, Álvarez recibió en 2020 el Premio nacional
L'Oreal-UNESCO por la Mujer en Ciencia. Fue uno de los 64 proyectos financiados
por la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo
Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i) en el marco de la Unidad
Coronavirus que integra en conjunto con el Ministerio de Ciencia, Tecnología e
Innovación de la Nación y CONICET. También lidera una iniciativa premiada por
la Fundación Bunge y Born para generar políticas públicas en contextos de
vulnerabilidad.
Álvarez es
ingeniera en materiales y doctora en Ciencia de Materiales, vicedirectora del
INTEMA, secretaria de Vinculación y Transferencia Tecnológica de la UNMDP,
integrante del Consejo de Administración de la Fundación Argentina de
Nanotecnología (FAN), autora de más de 175 artículos científicos y directora de
casi medio centenar de proyectos de investigación, desarrollo e innovación.
En la siguiente
entrevista que otorgó a la Agencia
CyTA-Leloir en el
marco de su participación en los seminarios Cardini del Instituto Leloir,
Álvarez describe diferentes proyectos que lidera con potenciales aplicaciones
para enfrentar la pandemia por COVID-19, reemplazar el uso de agroquímicos y
remover arsénico del agua.
¿Qué investiga en su laboratorio?
Además de formar
recursos humanos altamente especializados, nos dedicamos al estudio y
desarrollo de técnicas de procesamiento y obtención de nuevos materiales
biodegradables y amigables con el ambiente utilizando nanotecnología y otras
disciplinas para dotarlos de nuevas propiedades (mecánicas, físicas y químicas
y funcionales) cuyas aplicaciones puedan responder a diversas necesidades del
medio socioproductivo.
Por ejemplo,
desarrollamos nanopartículas y nanosistemas que pueden utilizarse en el
desarrollo de envases y embalajes, cuidado y protección de la salud, cosmética,
industria textil, industria automotriz; agroindustria y remediación ambiental.
¿Cuántos de los desarrollos dieron lugar a
patentes?
Seis, una de
ellas de carácter internacional. Y ahora presentaron una séptima relacionada
con el desarrollo de un espray que inactiva al SARS-CoV-2 en diferentes
superficies.
¿En qué consiste ese proyecto?
Desarrollamos un
espray líquido que se puede rociar sobre insumos de protección personal, telas
o superficies (metal, madera, plástico y otros materiales) en diferentes
ámbitos. Tiene propiedades preventivas y también desinfectantes contra el nuevo
coronavirus y otros patógenos como el herpes humano y su efecto es de larga
duración. Se validó su uso en superficies de micros de corta y media distancia
y en unidades sanitarias.
También se
comprobó que al rociar tapabocas comunes brindan protección después de 10
lavados. En esta línea, trabajamos originalmente con una cooperativa textil
para poner a punto un protocolo de incorporación del material antiviral en la
producción de telas para indumentaria, ropa de protección, mascarillas, guantes
y otros insumos hospitalarios como sábanas.
Pero, además,
por su versatilidad, podría ser recubrimiento de otras superficies de acceso
masivo, como pisos y paredes de hospitales, edificios públicos como bancos o
escuelas y desinfección de medios de transporte.
¿Con qué elaboran el espray?
Utilizamos el
quitosano, un polímero que se puede obtener a partir del exoesqueleto
(caparazón) de crustáceos. Es un material interesante porque es amigable con el
ambiente, biodegradable y biocompatible y se obtiene a partir de un desecho de
la industria pesquera. Estamos en el proceso de patentar un proceso que
desarrollamos para obtener la formulación basada en quitosano cargado de sales
inorgánicas de cobre y plata.
Las ventajas son
que otorgan resistencia a la estructura. Sabíamos que además tienen capacidad
para inhibir bacterias, hongos y otros patógenos. Nuestros ensayos demostraron
que inactivan a SARS-CoV-2 y otros virus como el herpes humano.
En 2019, la Fundación InnovaT, una Unidad de
Vinculación Tecnológica creada por el CONICET, distinguió otro proyecto que
lidera y que se llama UNIBIO. ¿De qué se trata?
Consiste en el
desarrollo de nanovehículos basados en compuestos naturales y economía circular
para hacer más eficientes y sustentables diversas industrias. Uno de ellos se
aplica al desarrollo de agroinsumos que actúan bioeficazmente y/o potencian
otros principios activos para mejorar las defensas naturales y el rendimiento
de los cultivos. Este producto podría reemplazar el uso de agroquímicos tradicionales.
Se trata de una
tecnología disruptiva en productos para el agro que combinan multifunciones en
un mismo nanocompuesto: activación de los sistemas de defensa innatos de las
plantas, biocompatibilidad, biodegradabilidad, estimulación del crecimiento y
liberación controlada de principios activos. Con ese material desarrollamos un
espray de laboratorio para ensayos biológicos y luego escalamos a un espray
real para ensayos a campo.
¿Y cuáles son los resultados hasta ahora?
Tenemos muchos
resultados prometedores: mejora el desarrollo de las raíces, aumenta la biomasa
de la planta, refuerza la capacidad antioxidante y fortalece el sistema de
defensa de las plantas. Se busca aplicar en cultivos una vez por mes. Ahora se
encuentra en desarrollo una empresa de base tecnológica para la
comercialización de estos desarrollos.
¿También trabajan en sistemas para sanear el agua
de consumo?
Sí, en uno para
la remoción de arsénico presente en el agua subterránea como un componente
natural. Poblaciones no conectadas a redes de agua potable suelen bombearlas a
partir de pozos contaminados con ese elemento. Si se acumula de manera
progresiva en el organismo, puede causar hidroarsenicismo crónico regional
endémico o HACRE, enfermedad que en algunos casos puede ocasionar lesiones en
órganos internos y cáncer.
En mi
laboratorio desarrollamos un material económico y sustentable basado en nanopartículas
de quitosano con arcilla nacional (bentonita) que tienen capacidad para remover
arsénico en un 100% y en cortos tiempos. Con este desarrollo, se pueden armar
columnas filtrantes que podrían ser usadas en dispositivos para el hogar para
consumo humano y también a nivel industrial. BP
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