Monjes
y mártires, 20 de Agosto.
Elogio: En Córdoba, en la región hispánica de
Andalucía, santos mártires Leovigildo y Cristóbal, monjes, los cuales, durante
la persecución llevada a cabo por los musulmanes, profesaron espontáneamente la
fe en Cristo ante el juez, y por esto fueron decapitados, obteniendo así la
palma del martirio.
País: España - †: 852
En el siglo
IX, la mitad de la población de Córdoba, ciudad de Andalucía, en el sur de
España, era musulmana, desde la época de la conquista de los árabes. Muchos
católicos fueron martirizados por los infieles invasores en el año de 852, como
aquellos dos monjes, Cristóbal y Leovigildo, que marcharon de buen grado por el
camino del santo heroísmo. Cristóbal era originario de Córdoba, pariente y
discípulo de san Eulogio, el historiador de sus hechos. Era de sangre árabe,
pero criado en la fe cristiana con tanto fervor que, cuando tuvo edad
suficiente, ingresó al monasterio de San Martín, cerca de Córdoba, en la
montaña llamada la Rojaná. Este santo religioso, animado al martirio por las
ejecuciones precedentes, fue a la ciudad a enfrentarse con el juez y confesó en
voz alta su fe, por lo que fue inmediatamente encarcelado. Leovigildo de
Granada, monje del monasterio de San Justo y San Pastor, cerca de Córdoba,
llegó también a proclamar su cristianismo ante el juez. Fue igualmente arrojado
a la prisión, luego de soportar palizas y malos tratos. Los dos prisioneros se
reconfortaban mutuamente. Cristóbal pedía a Leovigildo, porque era el mayor,
recibir primero los honores del martirio. Sus cuerpos debían de ser quemados,
pero los cristianos los robaron antes de que se consumieran y sepultaron los
restos en la basílica de San Zoilo. Usuardo los incluye el 20 de agosto en su
martirologio. El Martirologio Romano precisa que fueron decapitados: este
detalle se introdujo en 1578, pero no figura en las crónicas de Eulogio.
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