El cáncer de
próstata es el más diagnosticado y una de las principales causas de muerte por
cáncer entre los varones australianos. La detección precoz es clave para el
éxito del tratamiento, pero los hombres suelen esquivar al médico, evitando las
pruebas diagnósticas hasta que es demasiado tarde.
Ahora, un
programa de inteligencia artificial (IA) desarrollado en la Universidad RMIT de
Melbourne (Australia) podría detectar la enfermedad antes, lo que permitiría la
detección incidental a través de tomografía axial computarizada (TAC) de
rutina.
La tecnología,
desarrollada en colaboración con los médicos del Hospital St. Vincent de
Melbourne, funciona analizando las tomografías en busca de signos reveladores
del cáncer de próstata, algo que incluso un ojo humano bien entrenado se
esfuerza por hacer.
La TAC no es
adecuada para la detección periódica del cáncer debido a las elevadas dosis de
radiación que conlleva, pero la solución de IA podría utilizarse para realizar
una comprobación del cáncer cada vez que los hombres se sometan a una
exploración de abdomen o pelvis por otros motivos.
El investigador
Ruwan Tennakoon afirmó que las TAC son excelentes para detectar problemas óseos
y articulares, pero que incluso los radiólogos tienen dificultades para
detectar el cáncer de próstata en las imágenes.
“Hemos
entrenado nuestro software para que vea lo que el ojo humano no puede ver, con
el objetivo de detectar el cáncer de próstata de forma incidental -explicó-. Es
como entrenar a un perro rastreador: podemos enseñar a la IA a ver cosas que no
podemos ver con nuestros propios ojos, del mismo modo que un perro puede oler
cosas que la nariz humana no puede”.
Para el estudio,
publicado en Scientific Reports, los investigadores del RMIT y del Hospital St
Vincent's estudiaron tomografías de pacientes asintomáticos, con y sin cáncer
de próstata. El
equipo entrenó al software de IA para que buscara rasgos de la enfermedad en
diversas exploraciones y dónde buscarlos exactamente, evitando la necesidad de
recortar manualmente las imágenes. La IA
obtuvo mejores resultados que los radiólogos que veían las mismas imágenes,
detectando crecimientos cancerosos en cuestión de segundos.
Es más, la IA
mejoró con cada exploración, aprendiendo y adaptándose a la lectura de imágenes
de diferentes máquinas para detectar incluso las irregularidades más pequeñas.
El director de
Inteligencia Artificial del RMIT, John Thangarajah, afirmó que el estudio demuestra
cómo la IA puede y debe utilizarse para crear un bien público. “Nuestro sector
sanitario necesita soluciones más inteligentes y la IA puede ayudar, pero solo
estamos arañando la superficie –declaró-. La IA puede aportar muchas cosas
buenas al mundo, que es nuestro objetivo en el RMIT, y este estudio constituye
una parte importante de ello”. BP
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