El estudio se
llevó a cabo con la participación de unas 75 mil personas durante 20 años. Fue
publicado el 28 de julio, en la revista médica Neurology, de la Academia
Estadounidense de Neurología. El estudio analizó varios tipos de flavonoides y
descubrió que las flavonas y las antocianinas pueden tener el efecto más
protector.
Los flavonoides
son una serie de compuestos con fuertes capacidades antioxidantes que se
encuentran en frutas y verduras, dijo el autor del estudio, Walter Willett,
profesor de epidemiología y nutrición en la Escuela de Salud Pública TH Chan de
Harvard y profesor de medicina en la Universidad de Harvard en Cambridge,
Massachusetts.
Los flavonoides
son compuestos naturales que se encuentran en las plantas y se consideran
poderosos antioxidantes. El estudio va en línea con otros anteriores que
estimaban que tener muy pocos antioxidantes puede influir en el deterioro
cognitivo a medida que las personas envejecen.
Según los
autores, las frutillas tienen alrededor de 180 mg de flavonoides por porción de
100 gramos y las manzanas alrededor de 113 mg. Los pimientos tienen unos 5 mg
de flavonas por porción de 100 gramos. Los arándanos aproximadamente 164 mg de
antocianinas por porción de 100 gramos. También los arándanos y naranjas, los
contienen. Los pimientos y el apio son algunas de las verduras con altas
cantidades del compuesto.
El estudio
siguió la dieta y el desarrollo de 49.493 mujeres con una edad promedio de 48
años y 27.842 hombres con una edad promedio de 51 años al inicio del estudio,
por lo que actualmente tienen entre alrededor de 70 años. A lo largo de 20 años
de seguimiento, las personas completaron varios cuestionarios sobre la
frecuencia con la que comían diversos alimentos.
Su ingesta de
diferentes tipos de flavonoides se calculó multiplicando el contenido de
flavonoides de cada alimento por su frecuencia. Los participantes del estudio
evaluaron sus propias habilidades cognitivas dos veces durante el estudio,
utilizando preguntas como ¿Tiene más problemas de lo habitual para recordar
eventos recientes? y ¿Tiene más problemas de lo habitual para recordar una
lista corta de elementos? Esta
evaluación captura los problemas de memoria tempranos cuando la memoria de las
personas ha empeorado lo suficiente como para que se den cuenta, pero no
necesariamente lo suficiente como para ser detectados en una prueba de
detección.
Las personas en
el grupo que representaba el 20% más alto de consumidores de flavonoides, en
promedio, tenían alrededor de 600 miligramos (mg) en sus dietas cada día del
antioxidante, en comparación con las personas ubicadas en el 20% más bajo de
consumidores de flavonoides, que tenían alrededor de 150 mg en sus dietas todos
los días. El grupo de mayores consumidores de flavonoides tenía un 20% menos de
riesgo de deterioro cognitivo autoinformado que las personas del grupo más
bajo.
Los
investigadores también observaron flavonoides individuales. Las flavonas, que
se encuentran en algunas especias y frutas y verduras amarillas o naranjas,
tenían las cualidades protectoras más fuertes y se asociaron con una reducción
del 38% en el riesgo de deterioro cognitivo, que es el equivalente a tener 3 o
4 años menos de edad. Las antocianinas, que se encuentran en los arándanos, las
moras y las cerezas, se asociaron con una reducción del 24% en el riesgo de
deterioro cognitivo. Los arándanos tienen aproximadamente 164 mg de
antocianinas por porción de 100 gramos.
“Las
personas de nuestro estudio que obtuvieron mejores resultados con el tiempo
comieron un promedio de al menos media porción por día de alimentos como jugo
de naranja, naranjas, pimientos, apio, toronjas, jugo de toronja, manzanas y
peras”, dijo Willett. “Si bien es posible que otros fitoquímicos actúen aquí,
una dieta colorida rica en flavonoides, y específicamente flavonas y
antocianinas, parece ser una buena apuesta para promover la salud del cerebro a
largo plazo. Y nunca es demasiado tarde para empezar, porque vimos esas relaciones
protectoras tanto si las personas consumían los flavonoides en su dieta hace 20
años como si empezaron a incorporarlos más recientemente”, agregó.
Uno de los
aspectos que detalló el estudio es que las personas que comían alrededor de 600
miligramos de flavonoides por día tenían un 20% menos de riesgo de deterioro
cognitivo que aquellas que comían solo 150 miligramos por día.
“El
daño al suministro de sangre al cerebro es un contribuyente importante al
deterioro cognitivo”, explicó Willett, y agregó que “las propiedades
antiinflamatorias de los flavonoides ayudan a proteger ese suministro de
sangre, lo que a su vez ralentiza el deterioro cognitivo. El deterioro
cognitivo puede ser el paso inicial de enfermedades como la demencia y el
Alzheimer”.
Las funciones
cerebrales de las personas comienzan a disminuir entre los 20 y los 30 años,
pero generalmente las personas no lo notan hasta que alcanzan los 70 años,
precisó el investigador. Comer alimentos con alto contenido de flavonoides
podría hacer que “la pendiente descendente sea menos empinada”, agregó.
Después de
rastrear las dietas de los participantes durante 20 años, los investigadores
les pidieron que respondieran un cuestionario varias veces durante un período
de 4 años para determinar el deterioro cognitivo, dijo Willett.
Debido a que el
estudio se llevó a cabo durante décadas, los resultados son mucho más válidos
que otros estudios que se realizaron durante un par de años, dijo Daniel Potts,
miembro de la Academia Estadounidense de Neurología y neurólogo asistente en el
Departamento de Asuntos de Veteranos de EEUU en Tuscaloosa, Alabama, quien no
participó en el estudio.
Willett explicó
que no hay una cantidad específica de flavonoides que las personas deban comer
todos los días y recomendó no contar ni medir el consumo. Además, alimentarse
con flavonoides solo juega un papel pequeño en potencialmente ralentizar el
deterioro cognitivo, dijo el autor principal del estudio. Las personas también
deben llevar un estilo de vida saludable, anotó, que incluye actividad física
regular y no fumar.
Se ha demostrado
que la dieta mediterránea es eficaz en la preservación de la función cognitiva,
dijo Potts, y muchos de los alimentos incluidos en la dieta son ricos en
flavonoides. “La nutrición tiene mucho que ver con nuestra salud cognitiva, y
las elecciones que hacemos hoy con respecto a las cosas que consumimos tienen
un papel importante que desempeñar más adelante en la vida en la protección de
nuestros cerebros”, afirmó. BP
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