¿Tiene algo que ver el deporte y
la fe católica? Sí, tiene muchísimo que ver. Incluso diría que tiene todo que
ver. El deporte y el cristianismo tienen una relación muy estrecha.
Incluso recordemos que el lema del Comité Olímpico Internacional es: “Citius,
altius, fortius”, “Más alto, más rápido, más fuerte”. Es un lema cristiano que
es el fundamento del deporte olímpico
Decía San Juan Pablo II: “El
deporte es un instrumento de educación cuando fomenta elevados ideales humanos
y espirituales. Cuando forma de manera integral a los jóvenes en valores como
la lealtad, la perseverancia, la amistad, la solidaridad, la paz”.
Fíjense, deporte y cristianismo
comparten muchísimo, tienen mucho que decirse mutuamente. A un cristiano el
deporte le puede ayudar muchísimo a vivir sus virtudes cristianas, y al
deporte, el cristianismo le puede ayudar a humanizarse y a elevarse.
Cuando nosotros hablamos del
trabajo en equipo, la lealtad, la perseverancia, del “no al racismo” que el
fútbol tanto predica, tiene todo que ver con el cristianismo; y cuando nosotros
en el cristianismo hablamos de perseverar, de luchar, de tener esperanza, de
estar con los demás, de preocuparse del otro, tiene mucho que ver con el
deporte.
Así que deporte y cristianismo
tienen esa relación muy estrecha y que es muy importante que nosotros
profundicemos.
Para la Iglesia desde San Juan
Pablo II sobre todo, que ha iniciado ese diálogo más cercano con el mundo del
deporte, pasando por el Papa Benedicto y por el Papa Francisco, hay muchísimas
citas sobre el deporte y nuestra fe que poco a poco, vamos a ir viendo. ABdeM
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