El Infarto cerebral es una
afección extremadamente grave y potencialmente mortal. Por eso puede
sorprenderle saber que esta emergencia médica está rodeada de una serie de
conceptos erróneos e imprudentes, algunos de los cuales son bastante peligrosos
y pueden incluso agravar la afección. A continuación enumeramos 10 de estos
mitos sobre la salud y explicamos por qué son erróneos y potencialmente
peligrosos.
Mito 1: El ictus o infarto
cerebral es una afección cardíaca
Los ACV se confunden a veces
con los infartos de miocardio. La confusión se debe a que los ACV están
relacionados con riesgos cardiovasculares. Sin embargo, los ACV se producen
cuando los vasos sanguíneos del cerebro se rompen o cuando un coágulo de sangre
bloquea el flujo sanguíneo al cerebro, causando daños en el tejido cerebral.
Por tanto, los ACV se producen en el cerebro, y no en el corazón.
Mito 2: La aspirina siempre es
útil para el ictus
La aspirina tiene propiedades
anticoagulantes y puede ser recetada por el médico para deshacer los coágulos
de sangre. Sin embargo, las mismas cualidades anticoagulantes pueden empeorar
el resultado de los pacientes que han sufrido un ictus hemorrágico, que es el
tipo que se produce cuando la rotura de un vaso sanguíneo provoca el ictus.
Como dijo el Dr. Padmanabhan a Baystate Health, “la aspirina podría ser
perjudicial si la persona sufre un ictus causado por una hemorragia cerebral.
Si se sospecha que alguien está sufriendo un ictus, lo mejor es omitir la
aspirina y llevarlo al hospital inmediatamente”. Dar aspirina a alguien que
está sufriendo un ictus hemorrágico puede provocar más hemorragias y más daños
en el tejido cerebral.
Mito 3: El ictus sólo afecta a
las personas mayores
El riesgo de que una persona
sufra un ictus aumenta con la edad, y los médicos han observado que tres de
cada cuatro pacientes con ictus tienen 65 años o más, pero eso no significa que
los individuos más jóvenes no puedan sufrir un ictus. De hecho, los
investigadores han observado un aumento muy alarmante de jóvenes hospitalizados
por un ictus en la última década. Las investigaciones sugieren que entre el 10
y el 15% de los pacientes con ictus se encuentran en el rango de edad de 18 a
45 años. Un estudio de revisión de 2013 también concluyó que “aproximadamente
el 15% de todos los ACV isquémicos ocurren en adultos jóvenes y adolescentes”.
Por lo tanto, un ictus puede ocurrir, y de hecho ocurre, a personas más jóvenes
también. Además, es probable que los individuos más jóvenes desestimen sus
síntomas, creyendo falsamente que son “demasiado jóvenes” para sufrir un ictus.
Mito 4: Los síntomas del ictus
son muy difíciles de detectar
Dependiendo de la parte del
cerebro afectada por el ictus, los síntomas pueden variar, pero eso no
significa que un ictus sea difícil de reconocer. De hecho, hay síntomas
específicos que se pueden buscar. Estos síntomas pueden recordarse fácilmente
con el acrónimo BE FAST, que significa
·
Equilibrio - mareos, problemas para caminar, pérdida de equilibrio o
coordinación
·
Ojos - visión borrosa, pérdida de visión en uno o ambos ojos, visión
doble
·
Cara - un lado de la cara está caído, se adormece o tiene un aspecto
asimétrico
·
Brazo - uno de los dos brazos se entumece y debilita, la persona no
puede levantar el brazo
·
Habla - habla arrastrada o confusa, problemas de comprensión del habla
·
Tiempo: es importante actuar lo más rápido posible.
Recuerda este acrónimo y
comprende que una de las cosas clave que hay que tener en cuenta al tratar de
reconocer los síntomas del ictus es su aparición repentina e inesperada. Así
que si sientes o un ser querido experimenta una pérdida repentina de
equilibrio, mareos o problemas para hablar, no lo dudes y llama a una
ambulancia.
Mito 5: Los accidentes
cerebrovasculares no son hereditarios
Este mito no es cierto, y
además es un error bastante peligroso. Si alguien de tu familia, especialmente
uno de tus padres o hermanos, ha sufrido un ictus, tienes un mayor riesgo de
sufrirlo también. Esto se debe a que ciertos trastornos genéticos, como la
anemia de células falciformes y la hipertensión arterial, aumentan el riesgo de
sufrir un ictus. Si tienes un riesgo más elevado de sufrir un ictus, pon
especial cuidado en mantener todas las medidas preventivas necesarias.
Mito 6: Una vitamina al día
mantendrá alejado el ictus
Este mito concreto tiene
cierta base científica, pero las investigaciones no han podido demostrar que
tomar vitaminas pueda ayudar a prevenir un ictus. El mito proviene del hecho de
que los pacientes con ictus tienen niveles elevados de homocisteína, una
sustancia química que ayuda a descomponer las proteínas del organismo. La
homocisteína suele ser disuelta por las vitaminas B6 y B12, por lo que algunas
personas han sugerido que tomar altas dosis de vitaminas podría ayudar a
mantener bajos los niveles de homocisteína. Desgraciadamente, las
investigaciones experimentales demuestran que los suplementos vitamínicos no son
capaces de prevenir el ictus. Dicho esto, hay varias formas útiles de prevenir
un ictus. Lo más importante es controlar los factores de riesgo, como las
enfermedades cardíacas, la diabetes, la hipertensión y el colesterol alto.
También es muy eficaz dejar de lado hábitos nocivos como el consumo excesivo de
alcohol y el tabaquismo.
Mito 7: No hay tratamiento
para el ictus
Los tratamientos del ictus
existen, y además son muy eficaces. El tratamiento de urgencia de un ictus
isquémico, o del tipo que está causado por coágulos de sangre, es especialmente
útil, pero es el más eficaz cuando se administra durante las tres primeras
horas tras la aparición de los síntomas del ictus. Este tratamiento disuelve el
coágulo mediante medicación o un procedimiento quirúrgico. Por eso es tan
importante llevar a un paciente con sospecha de ictus a urgencias lo antes
posible. Asimismo, hay una serie de procedimientos que también detienen los
ictus hemorrágicos. El objetivo de todos estos tratamientos es restablecer el
flujo sanguíneo al cerebro y salvar la mayor parte posible del tejido cerebral
dañado. La fisioterapia también es muy útil para la recuperación del ictus.
Mito 8: Un mini-ictus no es
una enfermedad grave
Un accidente isquémico
transitorio (AIT), también conocido como miniaccidente cerebrovascular, y un ACV
isquémico son dos caras de la misma moneda. La única diferencia real entre un
mini-ictus y un ictus completo es el tiempo. En un mini-ictus, la obstrucción
del vaso sanguíneo del cerebro es lo suficientemente breve como para no causar
daños duraderos en el tejido cerebral. En un ictus, el flujo sanguíneo se
interrumpe el tiempo suficiente para que se produzcan esos daños. Ahora bien,
el término ‘mini-ictus’ puede hacer creer que la afección no es grave, pero no
es así. De hecho, los expertos afirman que un mini-ictus debe tratarse siempre
como un ictus, ya que sólo un médico puede distinguir entre ambas afecciones.
Además, un AIT es a menudo un signo de un ACV inminente. Así que asegúrese de
acudir a los servicios sanitarios de urgencia inmediatamente si ha
experimentado los signos de advertencia de un ictus.
Mito 9: El ictus siempre
provoca parálisis
El ictus es una emergencia
médica extremadamente grave y a menudo mortal. Los expertos señalan que el
ictus es una de las principales causas de discapacidad prolongada. Sin embargo,
eso no significa que todas las personas que han sufrido un ictus experimenten
debilidad o parálisis. La gravedad de los efectos a largo plazo dependerá del
grado de daño cerebral y de la zona específica del cerebro afectada por el
ictus. Los daños en el hemisferio izquierdo pueden provocar parálisis y
debilidad en el lado derecho de la cara y el cuerpo, problemas de memoria,
problemas de habla, etc. Cuando el hemisferio cerebral derecho se ha visto
afectado, puede observarse parálisis y debilidad en el lado izquierdo de la
cara y el cuerpo, así como problemas de memoria y visión. Estos síntomas pueden
persistir o desaparecer con el tiempo.
Mito 10: La recuperación de un
ictus es muy rápida
La recuperación del ictus es
un tema muy complicado. Aunque la mayoría de las investigaciones sugieren que
los pacientes ven los mayores efectos de la rehabilitación de la movilidad en
el plazo de 2 a 3 meses después del ictus, la recuperación gradual persiste
durante muchos más meses o incluso años. Esto se debe a que las conexiones
neuronales tardan mucho tiempo en restablecerse. ¿Cuál es el grado de
recuperación esperado? La Asociación Americana de Accidentes Cerebrovasculares
recoge las siguientes estadísticas:
·
El 10% de los supervivientes de un ictus se recuperan casi por completo
·
El 25% se recupera con pequeñas deficiencias
·
El 40% tiene restricciones de moderadas a severas
·
El 10% requiere cuidados en un centro de enfermería.
En general, las perspectivas
de los pacientes con ictus mejoran cada año. Pero recuerda que un diagnóstico a
tiempo y un tratamiento rápido son la clave para una recuperación completa. SF
No hay comentarios.:
Publicar un comentario