¡Diviértete, aprovecha que eres joven! ¡Vive la vida al
máximo! Cuando tengas mi edad, ya no vas a poder disfrutar. Hoy que no tienes
responsabilidades, goza de tu inactividad...
Lamentablemente, nos hemos zampado toda esa sarta de
tonterías. Claro, somos jóvenes, ¿no? Sólo se es joven una vez… luego entonces,
hay que irse de juerga, porque si no, no estamos viviendo nuestra ‘juventud’.
También hay que darle la espalda a todas aquellas cosas que podemos hacer de
provecho porque, ¡qué carambas!, no estamos en edad de tener responsabilidades
serias. ¡Que se den de santos si pasamos… o panzamos… en la universidad! Por
supuesto, hay que vivir la vida al máximo, sentir todo lo que se puede sentir,
experimentar todo lo que podamos… Y esta actitud nos puede llevar a un
peligroso acercamiento al precipicio del vicio y del placer sin escrúpulos.
Y es que no nos damos cuenta de que ser joven es mucho más
que pasárnosla bien, divertirnos, ‘vivir la vida al máximo’ o no tener responsabilidades.
¡Cuántos jóvenes ancianos hay, y cuántos ancianos jóvenes podríamos
encontrarnos si tan solo buscáramos un poco! En efecto, la juventud no es sólo
una cuestión física. La juventud, la verdadera juventud, se lleva en el alma.
Es una cuestión de actitud y de compromiso de frente a la vida, a los demás y a
uno mismo.
No sé si eres católico, hindú, budista, judío o musulmán,
estimado lector, pero un claro ejemplo universal de un auténtico joven, es S.S.
Juan Pablo II o, si lo prefieres, Karol Wojtila. ¿Joven?, dirás, ¡pero si el
hombre murió cerca de los 90 años… 85, para ser exactos! Pues sí, joven, mucho
más joven que tú o que yo. Joven, porque supo conservar ese espíritu luchador
característico de los idealistas y de los héroes; porque nunca dejó de trabajar
con ahínco por lo que creía; porque conservó un sentido del humor que lo hacía
similar a los niños, y el coraje y la decisión de un hombre.
Si, un auténtico joven es aquel que sabe qué quiere y a dónde
va, es aquel que tiene metas definidas e ideales muy altos. Es aquel que no
tiene miedo a caerse porque tiene la suficiente fuerza para levantarse y seguir
caminando. En resumen, un joven es quien tiene esperanza, quien es capaz de
seguir asombrándose de la perfección de la naturaleza, quien sabe tomarse las
cosas muy en serio, pero que puede reírse como una criatura de las bromas de un
cómico.
Que no te vendan la idea barata de que no tienes
responsabilidades y, por ende, puedes divertirte a lo loco. ¡Claro que sí!,
diviértete, eso no está mal… pero responsabilidades, ¡vaya si las tienes! Tú
eres el presente y el futuro de este mundo, lo que dejes de hacer tú, nadie más
lo hará por ti. Eres joven, y eso significa que tienes más fuerza para luchar.
No pierdas el tiempo precioso de la juventud. Cuando seas viejo y mires hacia
atrás, te lamentarás y dirás ‘si yo hubiera’. Si yo hubiera empleado mi
vitalidad en proyectos benéficos para el mundo, si no hubiera perdido tantas
horas tumbado bajo los efectos del alcohol o de las drogas, si no hubiera malgastado
mi inteligencia… y ahora, ahora que me doy cuenta de la importancia del tiempo,
ahora que valoro la fuerza de un cuerpo joven… es cuando he perdido mi
oportunidad de ser alguien en la vida.
No te dejes llevar por esos prototipos de juventud… o ‘jumentud’,
valga la expresión… que te muestran en televisión. No es cierto que para ser
joven tengas que ser ‘rebelde’. ¿Rebelde? ¿Según quien? La mayoría de los
jóvenes están inmersos en la ‘cultura RBD’… y son todo menos rebeldes, porque
siguen la corriente; una ‘cultura’ que se niega a sí misma desde el momento en
el que genera seres ‘dóciles’ a esos modelos de ‘rebeldía’. ¿No es absurdo?
Joven, tú estás llamado a hacer grandes cosas. Los grandes
líderes también fueron jóvenes algún día, la diferencia es que ellos empezaron
a construirse y a forjarse desde muy temprana edad. Y tú, ¿qué vas a hacer?
Tienes en tus manos uno de los tesoros más valiosos: el futuro. Cuántos
intentos por controlar, leer y entender el futuro, se han hecho a lo largo de
toda la historia de la humanidad… ¡Y tú lo tienes ahí! Y es que el futuro no se
lee ni se ve… el futuro se construye todos los días y tú eres parte de esa obra
maestra. LCAO
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