Mártir, 08 de Agosto
Elogio: En Tarso, de Cilicia, martirio de san
Marino, anciano de Anazarbo, que en tiempo del emperador Diocleciano y el
prefecto Lysia fue decapitado, y su cuerpo, por orden de dicho prefecto,
arrojado a las fieras para que lo devoraran.
País: Turquía - †: c. 303-311
Una breve
«passio» griega cuenta que Marino, ya de edad avanzada, vivía en Anazarbo,
ciudad de la Cilicia, en tiempos de Diocleciano (que gobernó del 284 al 305).
Como era cristiano, fue arrestado y trasladado a Tarso, ante el gobernador
Lysia. El relato se desenvuelve convencionalmente: interrogatorio, promesas,
incitación a la apostasía, torturas, cárcel. Al día siguiente, repetidos los
pasos, se concluye con la condena a decapitación, y seguidamente el cuerpo es
arrojado a los perros y las fieras. Aunque el Martirologio Romano,
simplificando un poco, señala que fue arrojado vivo a las fieras, los
sinaxarios griegos precisan que su muerte fue seguida de un fuerte temporal que
causó tal confusión que dos cristianos pudieron rescatar algunos restos del
cuerpo del santo y esconderlos en una gruta. Fueron luego trasladados a una
localidad a seis millas de Anazarbo.
Una noticia de los sinaxarios bizantinos señala que la muerte de Marino se produjo bajo Dioclesiano y Aristóbulo cónsules, lo que llevaría a rebajar la fecha hasta aproximadamente el 285, año en el cual Diocleciano pasa de cónsul a emperador.
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