Presbítero y
Mártir, 07 de Septiembre
Martirologio Romano: En Kosice, en los montes Cárpatos, santos mártires Marcos
Krizevcainn, Esteban (István) Pongracz y Melchor Grodziecki, presbíteros
jesuitas, a quienes ni el hambre, ni las máquinas, ni los tormentos del fuego
les hicieron abjurar de la fe católica (1619).
Fecha de canonización: El papa San Pío X los beatifica
en 1905. El papa Juan Pablo II los canoniza solemnemente en la ciudad de
Kosice, el 2 de julio de 1995.
San Esteban
Pongrácz fue un sacerdote jesuita rumano del siglo XVII que fue torturado
y asesinado por los calvinistas al mando del Príncipe de Transilvania.
Esteban
Pongrácz de Alvincz nació dentro de una antigua familia rumana
de origen húngaro. Los Pongrácz era una de las familias más antiguas de la
nobleza húngara, cuya nobleza fue confirmada por el rey Ladislao IV en el
siglo XIII. Esteban nace en el Castillo de Alvincz, llamado así por ser el
centro de la Alba
Iulia romana, que estaba en propiedad de su familia, los
condes Pongrácz de Alvincz desde hacía siglos.
Esteban
ingresó muy joven a la Compañía de Jesús, tras haber finalizado sus estudios en
Transilvania. En 1605, es enviado a Praga a estudiar filosofía, y más
tarde en Eslovenia. Su afinidad con el estudio motivó a sus superiores a
enviarlo unos años a Austria, para dar clases en el colegio jesuita de
Klagenfurt. Sus estudios continuaron en Glaz y Estiria, hasta que en 1615 fue
ordenado sacerdote. Una vez ordenado, el
gobernador de Kosice, en Eslovaquia, pidió la presencia ahí del joven
sacerdote, de quien había escuchado grandes cosas, para que ayudara a la
pequeña comunidad católica de la zona, apesadumbrada por los conflictos étnicos
y religiosos, especialmente aquellos con los calvinistas.
Estando en
unos ejercicios espirituales en Croacia, escucha acerca de la persecución que
Gabriel Bethlen de Iktár, príncipe de Transilvania, adepto a la causa
calvinista, está haciendo contra los católicos de Kosice, la ciudad a la
que estaba destinado. Esteban y sus compañeros, Marco Krizevcainn y Melchor
Grodziecki se trasladan a toda prisa a Eslovaquia para auxiliar a aquellos a
quienes estaban llamados a servir. El 3 de
septiembre de 1619, los tres sacerdotes fueron apresados por las tropas del
príncipe de Transilvania. A los sacerdotes se les privó de agua y pan durante
los días de su prisión, en los cuales fueron salvajemente torturados, intentado
hacerlos renegar de su fe, la cual era llamada por los calvinistas como la
“religión de los tiranos” por ser la confesión de los Habsburgo. El 7 de
septiembre, los sacerdotes Marco y Melchor mueren por las heridas producidas
por las numerosas torturas, y al día siguiente, su compañero Esteban les
acompaña en la gloria del martirio.
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