Según datos del Estudio Argentino de Epidemiología
en Salud Mental, el 16% de los argentinos ha desarrollado algún tipo de
trastorno de ansiedad. La predisposición para este tipo de cuadros, -por
cierto, los más recurrentes en lo que a salud mental refiere-, hace que, ante
la incertidumbre, la crisis económica también 'se suba a la cabeza'.
En este sentido, los expertos aseguran que se
observa un aumento en los niveles de preocupación y en la incidencia de estas
patologías, ya que el clima social preponderante gatilla las sensaciones de
angustia excesiva por el futuro, tan características de estos diagnósticos.
La Lic. Gabriela Martínez Castro, psicóloga,
especialista en ansiedad y directora del Centro de Estudio Especializado en
Trastornos de Ansiedad (CEETA) señala que, desde mayo, han aumentado las
consultas por cuadros de ansiedad en el centro que tiene a su cargo. Al
respecto, observa: “Las personas que tenían algún trastorno de ansiedad y lo
conocían, en este momento, ven que se exacerba y empeora. ¿Por qué? Porque para
sufrir un trastorno de ansiedad hacen falta tres factores: uno, el genético,
que quiere decir que mamá y/o papá han sido personas ansiosas y/o muy
protectoras. El segundo factor es la predisposición de la persona y el tercero,
el factor de estrés”.
En relación al tercer factor, el complejo escenario
económico podría funcionar ahora como detonante para muchas personas con esta
predisposición. El término técnico para este tipo de estímulos es “estresor
desencadenante” y pueden generar un abanico de reacciones. Cabe mencionar, por
ejemplo, que los trastornos de ansiedad incluyen a los ya conocidos ataques de
pánico, al trastorno de ansiedad generalizada e incluso la fobia social.
“En este momento, estamos recibiendo muchísima
gente con este tipo de trastornos, derivados por médicos, por iniciativa propia
o por indicaciones de las guardias médicas a las que van por cuadro de ansiedad
extrema que puede ser un ataque de pánico”, asegura La Lic. Martínez Castro y
especifica además que en los últimos 3 meses, la ola de consultas ha aumentado.
Con respecto a lo que implica un cuadro de
ansiedad, el Dr. Eduardo Keegan, profesor de Psicoterapia de la Universidad de
Buenos Aires (UBA), explica: “La ansiedad es una emoción relativa al futuro.
Tiene que ver con la respuesta a amenazas que podrían ser incontrolables. La
situación actual cumple con esos criterios. Además, hay un montón de
antecedentes en la historia del país, de consecuencias muy graves. Es cierto,
sin embargo, que se hace difícil, cuando uno tiene un paciente con preocupación
excesiva, diferenciar en qué medida es el trastorno y en qué medida es el
contexto. En estos casos, lo que uno le explica al paciente es cómo diferenciar
los datos de la realidad de sus pensamientos”.
Ahora bien, ¿cuál es la salida ante un cuadro de
estas características? La Lic. Martínez Castro recomienda la terapia
cognitivo-conductual y asegura que la detección precoz es un factor importante
que ayuda a que se pueda tratar más fácilmente.
“Es una terapia focalizada en el problema. Es muy
directiva y es un tratamiento donde se va a tener en cuenta permanentemente el
problema. El objetivo es lograr que el paciente pueda recuperar la vida
cotidiana que tenía hasta antes de padecer el trastorno. A veces, cuando es demasiado
crudo y la persona está muy inhabilitada, se recurre a pequeñas dosis de
medicación que están indicadas por profesionales formados en trastornos de
ansiedad”, dice.
Por otro lado, y en relación con el alcance que
puede tener un cuadro de estas características, agrega: “Este tipo de
trastornos inundan todas las áreas de la vida. El trabajo, la vida familiar, la
vida de pareja. Cuando llegan a la consulta, llegan con desesperación por
recibir un tratamiento”.
En cuanto a la prevalencia en hombres y mujeres, la
psicóloga señala: “Hasta hace un par de años, quienes más demandaban
tratamiento eran las mujeres. Porque son multitasking, porque tienen mayor rol
social, económico y de todo tipo, que los varones. Ahora estamos teniendo más
varones en la consulta, quizás porque hay una enseñanza social donde el varón
siente la presión de ser proveedor, aunque la mujer también lo sea”.
¿Es siempre malo estar ansioso? No. Aunque la
ansiedad, sin dudas, puede resultar patológica e inhabilitante, no es
necesariamente un sentimiento negativo si responde, dentro de los parámetros
normales, a lo que el contexto indica.
“Lo que se ve en el consultorio es que la gente te
habla muchísimo del tema porque es la preocupación de todos. Por lo que está
pasando, lo normal es tener ansiedad, salvo que ganes en dólares o euros,
-señala el Dr. Keegan-. Lo anormal con la ansiedad es cuando se vuelve
patológica, excesiva o inapropiada. La regla para determinar esto es siempre
tratar de evaluar el peligro en su justa dimensión”. BP
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