9 al 15 de septiembre – Semana Nacional de la Epilepsia
La epilepsia es un desorden del cerebro caracterizado por una predisposición a generar crisis epilépticas y sus consecuencias neurobiológicas, cognitivas, psicológicas y sociales.
La epilepsia es un desorden del cerebro caracterizado por una predisposición a generar crisis epilépticas y sus consecuencias neurobiológicas, cognitivas, psicológicas y sociales.
Es una de las enfermedades crónicas neurológicas
más frecuentes y se estima que entre 200 y 400 mil personas la padecen en
Argentina. Si bien se puede presentar a cualquier edad es más frecuente que se
inicie en la infancia, en la adolescencia o en la tercera edad.
“Su forma de presentación son las crisis de
epilepsia, que son manifestaciones transitorias, con un inicio y finalización
claros, que pueden ser motoras, sensitivas y con diferentes grados de
alteración de la conciencia. No siempre, pero muchas veces sí, los pacientes
tienen síntomas como una sensación molesta en el abdomen, miedo o la sensación
de ya haber visto algún objeto o escena que ocurren en los primeros 10 segundos
de iniciada la crisis”, explica el Dr. Nahuel Pereira, médico neurólogo a cargo
de la Clínica Integral de Epilepsia de INEBA.
Entre las manifestaciones de alarma que pueden
generar una consulta con el médico las hay motoras o sensitivas que no se
consideren normales para el paciente. Otro indicio es que el paciente se
“tilde”, es decir, que pierda la capacidad para interactuar con quienes lo
rodean, durante unos segundos o pocos minutos y luego se recupere. Esto a veces
va acompañado de movimientos incorrectos.
“El diagnóstico se hace principalmente a través de
la historia clínica del paciente la cual se conoce a través del diálogo entre
el paciente y el médico. De esta charla surgen los datos más importantes, entre
los que se encuentra el relato de aquellos síntomas que se generan durante los
primeros 10 segundos de las crisis. Además, lo comentado por el paciente se
complementa con estudios como el electroencefalograma y la resonancia magnética
que ayudan a establecer el pronóstico de la enfermedad”, agrega el
especialista.
Quienes tengan antecedentes familiares de esta
patología tienen también la opción de realizarse un estudio genético para
determinar si desarrollarán esta enfermedad ya que las personas con parientes
directos con epilepsia tienen entre 5 y 10 veces más de posibilidades de
desarrollarla que aquellos que no los tienen.
“Hoy en día, con la secuenciación de próxima
generación se ha transformado tanto el campo de la genética como el de la
práctica clínica de la epilepsia. Lo importante en estos casos es seleccionar
la prueba genética adecuada – dentro de una gran cantidad de opciones
disponibles -, interpretar los resultados de forma significativa para el
paciente y sus familiares y traducir esta información en mejoras significativas
para su tratamiento”, explica el Dr. Pereira.
Dentro de las causas de epilepsia, en un extremo se
encuentran las causas adquiridas y en el otro las genéticas. No siempre son
causas antagónicas y en medio de ellas puede haber patologías adquiridas que
requieran de una predisposición genética para desarrollarse.
Dentro de las epilepsias de causa genética se
reconocen las encefalopatías epilépticas de inicio temprano, con alta tasa de
mortalidad y alta frecuencia de recurrencia de crisis, asociadas a retraso del
desarrollo y otras manifestaciones tanto neurológicas como clínicas, respuesta
dispar al tratamiento farmacológico, pero que suelen ser resistentes.
También algunos síndromes de epilepsia generalizada
y otros de epilepsia focal con manifestaciones y respuesta al tratamiento
diversas. Un grupo particular lo constituyen algunos síndromes particulares,
por ejemplo, el Síndrome de Dravet, que se caracteriza por tener de forma
temprana y progresiva mioclonías.
“Para saber cuándo estudiar desde el punto de vista
genómico a un paciente, la clave está principalmente en la historia clínica,
resaltando los síntomas neurológicos, así como también el resto de las manifestaciones
clínicas. En segundo lugar, los antecedentes familiares se vuelven
fundamentales, sobre todo a la hora de estudiar síndromes con epilepsia focal.
Los estudios de laboratorio buscando perfiles metabólicos particulares,
electroencefalograma y resonancia de cerebro que orienten a una patología
genética completan la información necesaria para tomar la decisión de a qué
paciente estudiar”, comenta el especialista.
Tomando la totalidad de los pacientes con
epilepsia, más del 60 o 70% responden muy bien a la medicación, quedando
aproximadamente un 30% que deben agregar una o más medicaciones para el control
de las crisis.
A su vez, es importante tener en cuenta que las
personas con esta enfermedad pueden tener consecuencias psicológicas,
cognitivas y sociales por lo que en su seguimiento es importante contar con
apoyo de profesionales de estas áreas. BP
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