Un pequeño estudio publicado en la revista Journal
of Alzheimer's Disease, sugiere que los adultos mayores interesados
en conservar la salud de su cerebro, quizá deban encabezar su lista de propósitos
con las caminatas.
¿Por qué? Un equipo de investigadores
estadounidenses de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) encontró
que los adultos mayores de 60 años que ya tienen dificultades con la memoria
son más capaces de enfocarse y procesar información si caminan más de 4.000
pasos al día (unos 3.2 kilómetros).
“Observamos cómo la actividad física afecta al
grosor de las estructuras cerebrales y también al rendimiento cognitivo [del
pensamiento] de los adultos mayores de 60 años”, explicó la autora del estudio,
Dra. Prabha Siddarth.
La Dra. Siddarth anotó que el grosor cerebral se
considera “un marcador temprano y sensible de la salud del cerebro”.
El estudio reveló que en los que caminaban más de
4.000 pasos al día, unas áreas del cerebro que se sabe que son esenciales para
el procesamiento del pensamiento eran más gruesas. Además, esos caminantes
ávidos demostraron un “mejor funcionamiento cognitivo” que los que caminaban
4.000 pasos o menos, señaló.
La Dra. Siddarth es bioestadística en el
departamento de psiquiatría y ciencias conductuales del Instituto Semel de
Neurociencia y Conducta Humana, y del Centro de Longevidad de la UCLA.
Para explorar los beneficios potenciales que
caminar tiene para la salud mental, el equipo se enfocó en 26 hombres y mujeres
de 61 a 88 años de edad. Casi el 70% eran mujeres. Aunque ninguno sufría de
demencia, todos se quejaban de problemas con la memoria. Durante una semana,
todos usaron un acelerómetro para rastrear los patrones de actividad. Entonces
se dividió a los participantes en dos grupos: los que caminaban más de 4.000
pasos al día, y los que caminaban menos. (El grupo menos activo tenía más edad,
con una edad promedio de 77 años, en comparación con el grupo más activo, con
una edad promedio de 68).
Además, se realizaron IRM y cada participante se
sometió a una batería de pruebas de salud mental para evaluar las habilidades
de memoria, las habilidades de aprendizaje, las habilidades verbales, la
atención y las habilidades de procesamiento de la información, la función de
toma de decisiones y la habilidad de ejecutar una tarea.
Los investigadores encontraron que los que caminaban
más de 4.000 pasos al día tenían unas medidas cerebrales más gruesas en el área
del hipocampo y las regiones circundantes. Colectivamente, unos grosores
cerebrales más grandes en esas regiones se han vinculado antes con un mejor pensamiento
y una mejor memoria.
En términos de la velocidad de procesamiento de la
información, la capacidad de prestar atención y la habilidad de hacer planes y
cumplir metas, los del grupo de más de 4,000 pasos también demostraron una
ventaja “sustancial” respecto al grupo menos móvil, dijo la Dra. Siddarth,
aunque el grado de la ventaja varió.
Pero dijo que sigue sin estar claro si caminar
incluso más (más allá de 4.000 pasos) podría mejorar más la salud mental. “Es
algo en lo que estamos trabajando, para ver si más ejercicio conduce a más
mejora, y también para ver si las medidas del grosor cerebral lo reflejan”,
dijo la especialista.
Los autores del estudio anotaron que el hallazgo es
una asociación, en lugar de una prueba de que caminar a diario en realidad
proteja al cerebro.
El Dr. Adam Woods, director asistente del Centro de
Envejecimiento Cognitivo y Memoria (CAM, por sus siglas en inglés) de la
Universidad de Florida, en Gainesville, se hizo eco de este último punto.
“Creo que hay que tener cuidado al interpretar [estos]
resultados como causales”, comentó el Dr. Woods. Añadió que los hallazgos
provienen de un grupo pequeño de personas cuyos patrones de actividad solo se
correlacionaron con la función cerebral, en lugar de mostrar que la afectaran.
Woods también apuntó que “ninguno de esos hallazgos
es novedoso. Trabajos anteriores han mostrado que las personas con una
actividad física más alta tienen diferencias correlacionadas en el volumen
cerebral y en el rendimiento cognitivo”, dijo.
El Dr. Woods, que también es director del Centro de
Investigación en Neurofisiología y Neuromodulación del CAM en el Instituto
Cerebral McKnight, dijo que “estos resultados sufren del clásico misterio de
'la gallina o el huevo'. ¿Caminar más condujo a un mayor volumen en el
hipocampo y a una mejor cognición en estas personas, o una mejor cognición y un
mayor volumen en el hipocampo fomentó su mayor actividad física?”.
Entonces, por ahora, concluyó, el hallazgo “no
aborda de ninguna forma si la actividad física podría mejorar la cognición y el
volumen cerebral”. BP
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