La osteoporosis es una
enfermedad que afecta los huesos. Ocasiona la pérdida de masa ósea de quien la
padece. La osteoporosis se presenta con mayor frecuencia en los adultos
mayores. Las mujeres tienen más probabilidades de padecerla que los
hombres. Esto se debe a diversos factores. En primer lugar, las mujeres tienen
menos masa ósea que los varones, además, tienden a vivir más años y a absorber
menos calcio.
En las mujeres, la
velocidad de la pérdida ósea se incrementa tras la menopausia, cuando caen los
niveles de estrógeno. Dado que los ovarios producen el estrógeno, es posible
que la pérdida ósea se acelere si se extirpan los ovarios.
Síntomas
Es posible que no sepa
que tiene osteoporosis hasta que los síntomas sean graves. Entre los síntomas,
se destacan las fracturas frecuentes de huesos, dolor en la zona lumbar o
espalda encorvada. La osteoporosis puede hacerle perder estatura con el
tiempo, puede causar el aplastamiento de las vértebras (los huesos de la
columna). Estos problemas tienden a presentarse después de que ya se ha perdido
mucho calcio en los huesos.
¿Qué ocasiona?
La osteoporosis puede
manifestarse de dos maneras. Puede perder demasiado hueso, o su cuerpo no puede
formar suficiente hueso. Algunas personas tienen ambos problemas. En la
juventud, los huesos son densos y fuertes. La osteoporosis hace que sus huesos
se vuelvan frágiles y quebradizos. Es natural perder algo de masa ósea a
medida que envejece. En la mayor parte de los adultos, esto comienza a suceder
alrededor de los 25 años. Otros factores pueden aumentar el riesgo de sufrir
osteoporosis. Algunos de los factores de riesgo están fuera de su control. En
otros casos, se pueden tomar medidas para reducir el riesgo. Hable con su
médico de cabecera sobre sus factores de riesgo.
Los siguientes factores
de riesgo no se pueden controlar:
Sexo: La osteoporosis es
más común en mujeres que en hombres.
Edad: A medida que
envejece, aumentan las probabilidades de padecer osteoporosis.
Raza: Los caucásicos y
los asiáticos son más propensos a sufrir osteoporosis.
Genética: Su
riesgo de tener osteoporosis es mayor si tiene antecedentes familiares.
Menopausia: Este
período de la vida de una mujer tiene efectos físicos y hormonales, se reducen
los niveles de estrógeno. Estos cambios pueden aumentar el riesgo de sufrir
osteoporosis. El riesgo es aún mayor si la menopausia ocurre en una edad
temprana (antes de los 45).
Contextura: Las
personas de contextura delgada y pequeña tienen más probabilidades de sufrir
osteoporosis.
Estado de salud: Algunas
enfermedades, como el cáncer o los ACV, pueden provocar osteoporosis.
Los siguientes factores
de riesgo se pueden controlar:
§ Falta
de calcio o vitamina D.
§ Estilo
de vida sedentario o falta de ejercicio.
§ Fumar
o consumir tabaco.
§ Abuso
de alcohol.
§ Trastornos
alimentarios, como la anorexia nerviosa.
§ Desequilibrios
hormonales. Se incluyen niveles bajos de estrógeno o testosterona, y niveles
altos de tiroides.
Uso de determinados
medicamentos en el largo plazo. Algunos ejemplos son los corticoesteroides y
los inhibidores de la bomba de protones (IBP). Los corticoesteroides se
utilizan para tratar la inflamación, el dolor y las enfermedades crónicas, como
el asma y la artritis reumatoide. Los IBP contribuyen a reducir el ácido
estomacal. Estos medicamentos pueden dificultar la absorción de calcio del
cuerpo y provocar osteoporosis.
Diagnóstico
Póngase en contacto con
su médico si tiene síntomas o antecedentes familiares de osteoporosis. Se
recomienda realizarse una prueba para detectar la osteoporosis.
Esto incluye a las
mujeres de 65 años en adelante y a aquellas que están en igual o mayor riesgo
de sufrir fracturas. Su médico puede ayudarlo a determinar su riesgo de sufrir
fracturas. Para diagnosticar esta afección, su médico le realizará una
densitometría ósea, examen común que mide su densidad ósea. Se lo denomina
“radioabsorciometría de doble energía” (DEXA). A menudo, el examen se utiliza
para observar la cadera, la columna y la muñeca. Estas son las partes del
cuerpo que más comúnmente presentan osteoporosis.
Prevención
No siempre se puede
evitar. Sin embargo, hay algunos cambios que puede hacer para prevenir o
reducir el riesgo. Hacer ejercicio y consumir la cantidad suficiente de calcio
y vitamina D son algunos ejemplos. Estos nutrientes ayudan a mantener la salud
de los huesos a medida que envejece.
Calcio. Las
mujeres hasta los 50 años y los hombres hasta los 70 años deben consumir 1000
mg de calcio/día. Las mujeres y los hombres mayores de 50 y 70 años,
respectivamente, deben consumir 1200 mg de calcio/día. Las mujeres
posmenopáusicas pueden llegar a necesitar 1500 mg de calcio/día.
Lo mejor es obtener el
calcio de los alimentos. Los productos lácteos sin grasa y de bajo contenido de
grasa son buenas fuentes de calcio. Otras opciones son los guisantes secos, el
salmón, la espinaca y el brócoli. Si no obtiene suficiente calcio de los
alimentos que consume, es posible que el médico le sugiera tomar un suplemento
de calcio.
Vitamina D. La
mayor parte de las personas necesitan alrededor de 800 unidades internacionales
(UI) de vitamina D todos los días. Esta vitamina permite que el cuerpo absorba
calcio. La vitamina D se puede obtener del sol, los alimentos y los
suplementos. La piel forma la vitamina D cuando está expuesta a la luz solar.
Sin embargo, debe ser cuidadoso con la exposición al sol. Demasiada exposición
puede provocar cáncer de piel. Su médico puede hacerle un análisis de sangre
para medir su nivel de vitamina D. Si el nivel de vitamina D es bajo, es
posible que su médico le sugiera tomar un suplemento.
Haga ejercicio. El
ejercicio habitual permite desarrollar los huesos y mantenerlos fuertes. Por
eso, es importante que comience a tener un estilo de vida activo de joven. No
obstante, nunca es demasiado tarde para empezar a ejercitarse. Pídale a su
médico que lo aconseje sobre cómo hacer ejercicio de forma segura. Trate de
hacer una combinación de entrenamiento de fuerza y ejercicios con peso
corporal.
Tratamiento
El tratamiento de la
osteoporosis comienza con cambios en la dieta y el estilo de vida. Debe obtener
el calcio y la vitamina D suficientes. Su médico le sugerirá que aumente la
actividad física, para fortalecer los huesos y aumentar la masa ósea. Algunos
ejemplos de ejercicios con peso corporal son caminar, trotar y subir escaletas.
También debe dejar de fumar y limitar el consumo de alcohol. Si presenta
riesgo de sufrir caídas, redúzcalo eliminando los peligros de tropiezos en su
casa. Por ejemplo, quite las alfombras, evite las superficies resbalosas y
cambie de lugar los cables de electricidad. Puede instalar barras de apoyo en algunos
lugares, como el baño o la ducha. Las barras pueden ayudarlo a moverse de forma
más sencilla y segura. Es posible que su médico le recete medicamentos
para tratar la osteoporosis. Existen varios tipos y formas.
Bifosfonatos. Este
tipo de medicamento reduce el riesgo de quebraduras y fracturas. También
incrementa la densidad ósea. Puede administrarse por vía oral (pastilla) o
intravenosa (IV o inyección). Entre los efectos secundarios, están las náuseas
o el dolor estomacal. Es posible que tenga irritación en el esófago (el tubo
que conecta la boca con el estómago). Algunas personas no pueden tomar
bifosfonatos. Por ejemplo, las personas que tienen una enfermedad renal o
niveles bajos de calcio en la sangre, y las mujeres embarazadas o que
amamantan. Estos son algunos ejemplos de bifosfonatos:
Alendronato y risedronato. Estos
medicamentos se utilizan para prevenir y tratar la osteoporosis. Contribuyen a
reducir el riesgo de fracturas, porque disminuyen la velocidad de la pérdida
ósea. Están disponibles en pastillas. Su efecto secundario más común es el
dolor de estómago.
Ibandronato. Este
medicamento permite desacelerar la pérdida ósea y aumentar la densidad ósea. Se
administra en pastillas o inyecciones. Tiene dos opciones para las pastillas.
Puede ingerirlas de forma diaria o mensual. Para la inyección, su médico o
enfermero le aplicará una inyección cada 3 meses. Los efectos secundarios
pueden ser dolor lumbar o en los lados, dificultad para respirar, opresión en
el pecho y orina turbia o con sangre.
Ácido zoledrónico. Este
medicamento se administra por vía intravenosa una vez por año.
Calcitonina. Esta
es una hormona que permite desacelerar la pérdida ósea. Está disponible como
inyección o aerosol nasal. Los efectos secundarios de la inyección pueden ser
diarrea, dolor de estómago, náuseas y vómitos. Los efectos secundarios del
aerosol nasal pueden ser dolor de cabeza e irritación de la mucosa nasal.
Raloxifeno. Este
medicamento ayuda a prevenir y tratar la osteoporosis en mujeres. Incrementa la
densidad ósea. No es una hormona, pero imita algunos de los efectos del
estrógeno. Entre los efectos secundarios, se destacan los sofocones y el riesgo
de coágulos sanguíneos.
Teriparatida. Este
medicamento contribuye a la formación de hueso. Es una forma sintética de la
hormona paratiroidea. Tanto hombres como mujeres pueden usarla. Se puede
administrar con inyecciones. Se inyecta en el muslo o en el estómago una vez
por día. Los efectos secundarios habituales son náuseas, dolor de estómago,
dolor de cabeza, debilidad muscular, cansancio y pérdida del apetito.
No existe una cura
absoluta para la osteoporosis. Debe trabajar con su médico para tratar esta
enfermedad. También puede modificar su dieta y estilo de vida para reducir los
efectos y evitar caídas. NIH
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