“Fe,
verdad, tolerancia – El cristianismo y las religiones del mundo”, es el más reciente libro del Prefecto de la Congregación
para la Doctrina de la Fe
¿Es posible proponer hoy el cristianismo como verdad, como camino
de salvación? ¿No constituye un gesto de arrogancia intolerante? Las
religiones, ¿son todas iguales?
El Card. Joseph Ratzinger, Prefecto de la Congregación para
la Doctrina de la Fe realiza una contribución personal sobre este debate en
“Fe, verdad, tolerancia – El cristianismo y las religiones del mundo”, su nuevo
libro de algo menos de 300 páginas, que acaba de publicarse en italiano. Aquí algunas respuestas que ofrece:
La diferencia cristiana
El cristianismo, ¿no es en el fondo una religión como cualquier
otra? ¿No es más que una visión de Dios a la europea? Recordando que el
cristianismo no nació en Europa, ni está ligado exclusivamente a Europa, el
cardenal comienza demostrando cómo en realidad el cristianismo se diferencia
radicalmente del resto de las religiones. De hecho, aclara que no todas las
religiones son iguales.
Pluralismo religioso
Si no todas las religiones son iguales, entonces ¿cuál es la
relación entre el cristianismo y el resto de las religiones?
Sobre este tema el Purpurado hace frente a planeamientos
equivocados que sostienen que «sólo la fe cristiana puede salvar y las
religiones no serían caminos de salvación» o que «el cristianismo estaría
presente en todas las religiones, o viceversa, todas las religiones estarían
orientadas hacia el mismo», o que «la diversidad de religiones ha sido querida
por el mismo Dios y todos son caminos de salvación».
Ratzinger considera que estas respuestas constituyen un
camino equivocado. En realidad —explica— se basan en una comprensión
superficial de las religiones.
El dogma del relativismo
En el nuevo mundo sin dogmas, hay un dogma que se impone, el
del relativismo, según el cual todas las opiniones son verdaderas (aunque sean
contrapuestas) y, por tanto, todas las religiones son verdaderas (o lo que es
lo mismo, si se es lógico, todas son falsas).
«Este relativismo, que hoy, como sentimiento fundamental de
la persona iluminada se extiende ampliamente incluso dentro de la teología, es
el problema más grande de nuestra época», considera Ratzinger. Desde esta
perspectiva, la época moderna sería la del fin de las religiones.
Según el Cardenal, aquí se encuentran «las grandes tareas del
momento histórico presente. Sin duda, la misión cristiana debe comprender las
religiones y acogerlas de manera más profunda de lo que ha hecho hasta ahora,
pero las religiones, para que siga viviendo lo mejor de ellas, tienen necesidad
a su vez de reconocer su carácter de Adviento, que les refiere a Cristo. En
este sentido, si seguimos las huellas interculturales en la búsqueda de la
verdad, una y común, tendrá lugar algo inesperado». JR
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