Martirologio Romano: En Roma, en el cementerio de Trasón, en la vía Salaria Nueva, san
Mauro, mártir, a quien el papa san Dámaso celebra como un niño inocente, al que
los tormentos no lograron apartar de la fe. († c.s.IV)
Claudio, tribuno romano, había tenido que asistir
con sus soldados al martirio de los santos Crisanto y Daría, y tal impresión le
produjeron su constancia y fervor que se bautizó.
Hilaria, su esposa, y Jasón y Mauro, sus hijos,
también testigos del valor de aquellos dos héroes, lo mismo que los soldados a
quienes Claudio mandaba, experimentaron la gracia del Señor y confesaron
públicamente su deseo de participar en la gloria del martirio.
Llegó a conocimiento del emperador Numeriano lo que
pasaba, y ordenó que al noble tribuno se le atara al cuello una piedra y fuese
arrojado a las aguas del Tíber; sentencia que se cumplió en seguida.
A Mauro, Jasón y demás convertidos, los llevaron a
una plaza pública de Roma y les cortaron la cabeza. A Hilaria, la madre,
sorprendida orando sobre el sepulcro de sus hijos mártires, ellos mismos se
encargaron de proporcionarle la palma del martirio.
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