Cuando su médico le pregunta con
qué frecuencia hace ejercicio, ¿le dice la verdad? ¿Y cuándo lo hace sobre su
dieta y su consumo de alcohol? Si alguna vez no ha dicho toda la verdad, no se
preocupe, no es el único.
Según un nuevo estudio publicado en JAMA,
entre el 60-80% de las personas encuestadas ocultaron información a su médico
que podría ser relevante para su salud. Además de hablar sobre la dieta y el
ejercicio, más de un tercio de los encuestados no lo hicieron cuando no estaban
de acuerdo con la recomendación de su médico. Otro escenario común fue no
admitir que no había entendido las instrucciones de su médico.
Cuando los encuestados explicaron
por qué no eran transparentes, la mayoría dijo que querían evitar ser juzgados,
y no deseaban que se les diera clases acerca de lo malos que eran ciertos
comportamientos. Más de la mitad estaba simplemente demasiado avergonzado para
decir la verdad. «La mayoría de la gente quiere que su médico tenga una buena
opinión sobre ellos», afirmó la autora principal del estudio, Dra. Ángela
Fagerlin, del Sistema de Salud de Salt Lake City de VA. (EEUU). «Están
preocupados por ser encasillados como alguien que no toma buenas decisiones»,
añadió.
La información sobre la relación
médico-paciente proviene de dos encuestas nacionales realizadas sobre 2.011
participantes y 2.499, cada una.
A los encuestados se les
presentaron siete escenarios comunes en los que un paciente podría sentirse
inclinado a ocultar sus comportamientos de salud de su médico y se les pidió
que seleccionaran todo lo que les habían sucedido. Luego se les solicitó que
recordaran por qué había hecho esa elección.
En ambas encuestas, las personas
que se identificaron a sí mismas como mujeres, eran más jóvenes y reportaron
que tenían mala salud, era más probable que informaran que no habían revelado
información médica importante a su médico.
«Nos sorprende que un número tan
importante de personas decida retener información y que lo admitan», señaló la primera
autora del estudio, Dra. Andrea Gurmankin Levy, del Middlesex Community College
en Middletown (EEUU). El problema de no ser ‘sinceros’ es que impide a los
médicos ofrecer consejos precisos ante la falta de información. «El hecho de
que los pacientes oculten información sobre lo que están comiendo, o si están
tomando sus medicamentos, puede tener importantes implicaciones para su salud.
Especialmente si tienen una enfermedad crónica», afirmó la Dra. Levy.
Comprender el problema con mayor
profundidad podría apuntar hacia vías de solucionar el problema. Las Dras. Levy
y Fagerlin esperan repetir el estudio y hablar con los pacientes inmediatamente
después de las citas clínicas, mientras que la experiencia aún está fresca en
sus mentes. Las entrevistas personales podrían ayudar a identificar otros
factores que influyen en las interacciones entre el médico y el paciente. Por
ejemplo, ¿los pacientes son más abiertos con los médicos que han conocido
durante años?
Las investigadoras sugieren que
los pacientes pueden no ser los únicos culpables. «La forma en que los médicos
se comunican en ciertas situaciones puede hacer que los pacientes tengan dudas
para abrirse. Esto plantea la pregunta: ¿hay una manera de capacitar a los
médicos para ayudar a sus pacientes a sentirse más cómodos?» Después de todo,
una conversación saludable es una calle de doble mano. BP
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