Mt 4,23-24: “Jesús recorría toda Galilea enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia del pueblo. Su fama se extendió por toda Siria y le traían todos los enfermos aquejados de toda clase de enfermedades y dolores, endemoniados, lunáticos y paralíticos. Y él los curó”.
Mt 9,35: “Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia”.
Pero esta misión de curar a los enfermos es extensiva a los doce apóstoles.
Mt 10,1: “Llamó [Jesús] a sus doce discípulos y les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y toda dolencia”.
Lc 9,1-2: “Habiendo convocado Jesús a los Doce, les dio poder y autoridad sobre toda clase de demonios y para curar enfermedades. Luego los envió a proclamar el reino de Dios y a curar a los enfermos…”.
Y Jesús participa de esta misión de curar a los enfermos a los setenta y dos discípulos que envía a las ciudades donde pensaba ir él después.
Lc 10,8-11: “Si entráis en una ciudad y os reciben, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya en ella, y decidles: “El reino de Dios ha llegado a vosotros”. Pero si entráis en una ciudad y no os reciben, saliendo a sus plazas, decid: “Hasta el polvo de vuestra ciudad, que se nos ha pegado a los pies, nos los sacudimos sobre vosotros. De todos modos, sabed que el reino de Dios ha llegado”. MRE
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