El verano, que generalmente viene de la mano con las vacaciones, es una
de las épocas más esperadas del año. Es el momento en el cual disponemos de más
tiempo para nosotros y aprovechamos para ponernos al día: con la lectura, con
alguna serie o con tareas pendientes en el hogar. También es común aprovechar
esta época para realizarse estudios de rutina que según las diferentes edades
precisan realizarse; en algunos casos también por obligación, como es el caso
de los exámenes de actitud que deben presentar los chicos al inicio del ciclo
escolar o los que requieren algunas prácticas deportivas.
Esta época del año también es un momento de introspección: reflexionamos
sobre nosotros, escuchamos a nuestra mente y también a nuestro cuerpo. Por
ende, es un buen momento para prestarle atención a algunas señales que durante
el año ignoramos y que pueden ser indicadores tempranos de algún problema
mayor.
La medicina del presente y del futuro se basa en la prevención. Y para
prevenir, el diagnóstico temprano es fundamental. Como existen cientos de
estudios que permiten identificar un sinfín de padecimientos, es importante
prestar atención a aquellos síntomas atípicos que empezamos a notar en nuestro
organismo, para que nuestro médico de cabecera nos sepa derivar a un
especialista para un mejor diagnóstico.
Por ejemplo, los linfomas suelen tener algunos síntomas muy específicos
que pueden orientar al profesional médico sobre qué nos está ocurriendo.
Algunos son muy obvios y específicos de esta enfermedad, como es el caso de la
inflamación de un ganglio en zonas blandas como cuello, ingle y axilas. Pero
hay muchos de otros indicadores que, incluso de manera aislada pueden no
asociarse a los linfomas y que, en conjunto, que nos puedan dar una alerta
temprana de este padecimiento. Ellos son:
·
Sudoración
nocturna
·
Aumento de la
temperatura hasta los 38 grados por la noche
·
Pérdida de
peso
·
Escalofríos
·
Fatiga /
falta de energía
·
Pérdida del
apetito
·
Tos
·
Picazón
persistente en todo el cuerpo y/o erupciones
·
Falta de aire
·
Dolor de
cabeza
Según la Asociación Civil Linfomas, Mielodisplasias y Mielofibrosis
Argentina (ACLA), el éxito en la cura del linfoma de Hodgkin es de un 90% si se
detecta en forma temprana. Asimismo, la asociación asegura que realizar un
diagnóstico precoz resulta sumamente importante, ya que la demora en el
diagnostico atenta contra la efectividad de los tratamientos, las
probabilidades de cura y la calidad de vida del paciente. Por ello, si bien el
verano es una buena época para realizarse estos estudios, se recomienda prestar
atención a estas señales a lo largo de todo el año.
Cada 90 segundos una persona en el mundo es diagnosticada con Linfomas
No Hodgkin. En su conjunto, esta enfermedad afecta a 1 de cada 5.000 personas.
En el marco de nuestra campaña ‘Los linfomas no se toman vacaciones’ ACLA
brinda información y acompañamiento a pacientes con esta patología, para
concientizar sobre el diagnóstico precoz para lograr un tratamiento eficaz y
rápido. BP
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