Cada vez más estudios nuevos confirman la relación
entre una dieta deficiente y el riesgo de desarrollar ciertos tipos de cáncer.
De hecho, una dieta deficiente aumenta los riesgos de desarrollar ciertos tipos
de cáncer tanto como el alcohol y más que no hacer ejercicio. Las últimas
investigaciones sugieren que, en los Estados Unidos, muchos casos de cáncer
podrían haberse prevenido con unos pocos cambios en la dieta. Pero los Estados
Unidos no es el único país donde persisten estos malos hábitos alimenticios y
todos pueden beneficiarse de una dieta más saludable. E incluso si dividiéramos
a las personas en grupos con mayor riesgo de cánceres relacionados con la
dieta, el estudio sugiere que esta división debería ser diferente. La
investigación informó que los hombres, las personas de mediana edad y las
minorías raciales y étnicas tienen una incidencia significativamente mayor de
cánceres relacionados con la dieta. En cuanto a los tipos de cáncer más
afectados por la dieta, el estudio encontró el vínculo más fuerte entre la
dieta y los cánceres en el aparato digestivo y reproductor, así como el cáncer
de riñón y el cáncer de boca y garganta. Afortunadamente, cambiar tus hábitos
alimenticios no es imposible, especialmente con alguna orientación. El estudio
describió cinco de los principales hábitos de mala alimentación que
potencialmente pueden causar cáncer, y evitar estos errores te protegerá de los
riesgos.
Aquí están los errores:
1. Todavía comemos demasiada carne roja y procesada
Comer demasiada carne roja y procesada es una de
las opciones dietéticas más peligrosas que se pueden hacer. Y mientras que, a
nivel mundial, las personas han reducido el consumo de carne roja durante la
última década, la cantidad de carnes procesadas permanece sin cambios. En
promedio, los estadounidenses consumen aproximadamente 1 onza (28 g) de carne
procesada a diario, y las estadísticas son similares en muchos otros países. Esto es el doble de la cantidad diaria
permitida de este tipo de producto, que ha sido nombrado oficialmente carcinógeno en muchos países. De
hecho, el límite diario total de todas las carnes (con preferencia a las carnes
con bajo contenido de grasa), huevos, frijoles secos y nueces no debe exceder
las 2 porciones y un total de 6 onzas
(170g). El alto consumo de carne roja y procesada representa la mayor
carga para el riesgo de cáncer de estómago y colorrectal.
2. No consumimos suficientes lácteos
Sorprendentemente, una baja ingesta de productos
lácteos puede aumentar el riesgo de desarrollar cáncer colorrectal casi tanto
como la falta de granos en la dieta. En promedio, los estadounidenses consumen
solo la mitad de las 3 porciones
diarias recomendadas de productos lácteos, y los investigadores sugieren
que la falta de calcio y los productos lácteos ricos en vitaminas pueden ser
responsables del aumento de las tasas de cáncer colorrectal en el país.
3. Todavía no estamos comiendo suficientes frutas y verduras
Sabemos que son noticias viejas, pero es un
problema persistente. 4 porciones
(alrededor de 2 tazas, o 150 g) de verduras y 3 porciones de fruta es la cantidad que debemos comer diariamente,
y esto no incluye las verduras con almidón como las papas y los jugos de
frutas. Se encontró que aquellos que no cumplen con estas cantidades diarias
tienen más probabilidades de sufrir cáncer de boca, garganta y pulmón. La baja
ingesta de fruta también se relacionó con los cánceres de mama y útero. Al
comer suficientes frutas y verduras, estás reduciendo la probabilidad de
desarrollar los tipos de cáncer mencionados anteriormente en un 5-9%.
4. Persistimos en beber cantidades excesivas de bebidas azucaradas
Las bebidas azucaradas, ya sean gaseosas, café con
leche o té dulce, son peligrosas para el sistema reproductivo, así como para
los riñones y el hígado, lo que aumenta el riesgo de desarrollar tumores
cancerosos en estos órganos. Opta por el azúcar y las bebidas con cafeína sin
edulcorantes y trata de excluir los refrescos de tu dieta por completo.
Las bebidas gaseosas, así como cualquier bebida con
azúcar agregada, pueden afectar tu organismo de formas distintas a las que
causan el cáncer.
5. Tenemos que comer más granos integrales
La segunda causa principal de cánceres relacionados
con la dieta en los Estados Unidos es la falta de granos integrales, como el
maíz, la avena, el arroz integral y muchos otros, en la dieta. Cada adulto debe
comer alrededor de 3 porciones
de granos todos los días, ya que la fibra y los nutrientes, como las vitaminas
y los minerales, pueden protegernos contra el cáncer, en particular los
cánceres de los sistemas digestivo y reproductivo, así como el cáncer de riñón.
Es importante optar por los granos integrales, ya que son más nutritivos y
significativamente más ricos en fibra y, sin embargo, solo el 20% de los granos
que consumen los estadounidenses son granos integrales.
En resumen, para reducir el riesgo de cánceres relacionados
con la dieta, debes incluir muchos cereales integrales, lácteos, frutas y
verduras en tu dieta, así como tratar de evitar o reducir significativamente la
ingesta de bebidas azucaradas, carnes procesadas, y carnes rojas. Como puedes
ver, estos cambios son pocos y no son imposibles de lograr, y los resultados
valen la pena. JQ
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