Hace años que el celular pasó a ser parte de nuestras vidas y casi una
extensión de nuestros cuerpos: lo llevamos para todos lados, ya sea por
entretenimiento, para comunicarnos, trabajar, entre tantas otras cosas. En el
siglo XXI, existen trastornos para casi todo, pero ¿quién hubiera pensado que
un dispositivo móvil podría causar problemas serios en nuestro organismo?
Conscientemente, nadie. Sin embargo, la realidad nos dice que nos afecta y
mucho.
Hace tiempo que los psicólogos advierten sobre las consecuencias del uso
excesivo de la tecnología: depresión, aislamiento, problemas para la
comunicación interpersonal, etcétera. Ahora, y ante la caída global el 04/10 de
Whatsapp, Instagram y Facebook, los especialistas alertaron sobre un trastorno
poco conocido: la nomofobia.
Qué
es la nomofobia
La nomofobia (non-mobile-phone-phobia) es conocida como ‘la enfermedad
del siglo XXI’. Es el miedo o la ansiedad extrema de carácter irracional que se
origina cuando una persona permanece mucho tiempo sin poder usar su dispositivo
móvil, ya sea porque no hay conexión a Internet, porque se olvidó el celular,
por no tener batería o porque se cayó el servicio, como sucedió el 4/10 con los
que pertenecen a Mark Zuckerberg.
Cuáles
son las causas de la nomofobia
De acuerdo con Antonio Manuel Rodríguez García, doctor en Didáctica y
Organización Escolar de la Universidad de Granada (en España), los cuatro
factores principales de la nomofobia son: imposibilidad para comunicarse con
otros, pérdida de conexión, incapacidad de acceder a la información y la
renuncia a la comodidad. Para los especialistas, quienes padecen este trastorno
suelen sentir picos de ansiedad, agobio, miedo y hasta llegan a sentirse
paralizados en el caso de no poder comunicarse mediante su celular.
Cuál
es la diferencia entre la nomofobia y la dependencia
Según explicó Rodríguez García en un artículo publicado en The Conversation Magazine, la nomofobia es un miedo mucho más extremo que la
dependencia hacia algo o alguien. Este trastorno realmente trae consecuencias
físicas y mentales en quienes lo padecen, al punto de entorpecer su vida
cotidiana y de nublar su comportamiento. Para él, puede crear inestabilidad,
agresividad y dificultades de concentración, y afecta negativamente la
personalidad del individuo: la autoestima, la ansiedad, el estrés y el
rendimiento académico o laboral.
A
cuántas personas se estima que afecta en el mundo
Una investigación española reveló que la nomofobia afecta al 53% de los
usuarios de teléfonos celulares del mundo. “Los hombres son los que
experimentan una mayor ansiedad cuando les queda poca batería o cobertura de
señal”, sostuvieron. Esa ansiedad parece afectar al 58% del género masculino mientras
que en las mujeres este sentimiento se da en aproximadamente el 48% de los
casos.
Por su parte, un equipo de investigadores de la Universidad de Hong Kong
y la Universidad Sungkyunkwan en Seúl sugirió que esta “ansiedad por
separación” está determinada por la dependencia que tenemos de nuestros
celulares “para crear, almacenar y compartir nuestros recuerdos personales”.
Eso permitiría entender mucho mejor por qué algunos necesitan llegar hasta el
punto de embarcarse en un retiro tecnológico (detox tecnológico) o a terapia de
desintoxicación de la tecnología, sin Whatsapp ni Facebook ni ninguna otra app.
Según el estudio, cuantos más recuerdos generes con tus dispositivos,
más dependiente te volverás de ellos. Cuando no dejamos de tener el celular en
la mano, es muy posible de estar en un caso de nomofobia.
Los investigadores sostienen que este hallazgo confirma que “el uso
problemático de los teléfonos inteligentes puede provocar efectos negativos
tanto en la condición física de los usuarios como también en la calidad general
de su vida cotidiana”. Los autores del trabajo aseguran que la utilización del
celular tiene muchas ventajas, pero también está produciendo cambios en
determinadas funciones cerebrales.
“Se observaron casos de disminución de la orientación
espacial desde que utilizamos las aplicaciones de geolocalización, al dejar de
ejercitar áreas cerebrales relacionadas con dicha aptitud. Quizás con el
tiempo, la epigenética se encargará de la manifestación en nuestros genes de
este déficit y de introducir otros cambios imprevisibles relacionados con los
múltiples dispositivos que utilicemos e incrementar otras capacidades en
nuestro hardware”, consignaron los expertos. BP
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