Mártires, 17 de Octubre.
Elogio: Conmemoración de los santos Rufo y
Zósimo, mártires, acerca de los cuales san Policarpo, como compañeros de
martirio de san Ignacio, confirmó, al escribir a los filipenses, que
«participaron en la pasión del Señor, no amaron la vida presente, sino a Aquel
que por ellos y por todos los hombres murió y resucitó».
País: Italia - †: c. 107
Cuando
san Ignacio de Antioquía estuvo en Filipos de Macedonia de paso para Roma, en
donde habría de ser martirizado, le acompañaban los santos Rufo y Zósimo,
originarios de Antioquía o de Filipos. Siguiendo las instrucciones de san
Ignacio, los cristianos de Filipos escribieron una carta fraternal a los de
Antioquía. San Policarpo de Esmirna, a quien san Ignacio Había encomendado el
cuidado de su iglesia, se encargó de responderles. En su carta, que solía
leerse públicamente en las iglesias de Asia en el siglo IV, san Policarpo habla
de Rufo y Zósimo, que habían tenido la felicidad de compartir las cadenas y
sufrimientos de Ignacio por amor de Cristo y habían sido glorificados por Dios
con la corona del martirio, hacia el año 107, durante el reinado de Trajano.
San Policarpo dice, hablando de ellos: «No corrieron en vano, sino que iban
armados de la fe y la rectitud. Partieron al sitio que les tenía preparado
Aquél por quien habrían de sufrir, porque no amaron este mundo sino a Jesús,
que murió y fue resucitado por Dios para nuestra salvación... Por ello, os
exhorto a todos a vivir rectamente y a ejercitar la paciencia, de la cual os
han dado ejemplo no sólo Ignacio, Zósimo y Rufo, sino también otros que
vivieron entre vosotros, así como el mismo Pablo y los demás Apóstoles».
No hay comentarios.:
Publicar un comentario