¿Sueles
incluir ácidos grasos omega 3 en tu dieta? Tenemos buenas noticias para darte.
Conocidos como las ‘grasas saludables’, los omega 3 son grasas poliinsaturadas
que se encuentran en pescados, semillas, vegetales y ciertos suplementos. Según
muestran diferentes estudios, su consumo regular es beneficioso para la salud,
principalmente por sus efectos sobre el colesterol y los triglicéridos.
¿Qué es el omega 3?
Los ácidos
grasos omega 3 son un tipo de grasa poliinsaturada, que, junto a la
monoinsaturada, conforma las grasas saludables. Los ácidos grasos omega 3
incluyen:
·
Ácido docosahexaenoico (DHA) y ácido eicosapentaenoico
(EPA):
se encuentra en pescados, como anchoas, arenque, atún, salmón o sardinas,
frutos secos, como nueces o almendras, y ciertos suplementos, como aceite de
pescado.
·
Ácido alfa-linolénico (ALA): se encuentra en semillas, como las de linaza o chía,
frutos secos, como nueces, soya, y suplementos.
Los
expertos señalan que el omega 3 debe formar parte de toda dieta saludable, ya
que el cuerpo no puede fabricarlo y es necesario para varias de sus funciones,
como el crecimiento celular o la actividad muscular.
¿Ayudan a bajar el colesterol?
Las
grasas suelen cargar con una connotación negativa, especialmente cuando de
salud cardiovascular se trata. Sin embargo, distintas investigaciones coinciden
en que los omega 3 (principalmente DHA y EPA) pueden tener beneficios para el
corazón.
Por
ejemplo, los trabajos publicados en Reproductive Biology and
Endocrinology, Lipids Health and Disease o American
Journal of Cardiovascular Drugs, hallaron que los ácidos grasos omega 3
pueden recomendarse como parte de un tratamiento para reducir los niveles de
colesterol total y triglicéridos.
Aunque
es común que se confunda o usen como sinónimos, los triglicéridos y
el colesterol son diferentes tipos de lípidos que circulan en sangre. Mientras
que el colesterol se usa para construir células y hormonas, los triglicéridos
proporcionan energía al cuerpo.
Actualmente,
no existe una dosis diaria recomendada de EPA y DHA para reducir los niveles de
colesterol y los triglicéridos, aunque la ingesta en los estudios suele oscilar
entre 250 y 500 mg a 5 g por día.
Para
cubrir ese consumo es necesario una gran cantidad de pescado, frutos secos y
semillas, por lo que suelen usarse suplementos para cumplir con esas
cantidades. Pero recuerda, nunca debes usar suplementos de omega 3 o de
cualquier otro tipo sin la recomendación y supervisión de un profesional de la
salud.
Otro
beneficio de los ácidos grasos omega 3 con respecto al perfil lipídico es que
pueden aumentar los niveles de colesterol de lipoproteína de alta densidad
(HDL) o ‘bueno’. Este se encarga de eliminar al colesterol de lipoproteína
de baja densidad (LDL) o ‘malo’ de las arterias.
El
consumo de omega 3 también se vinculó a los siguientes beneficios
cardiovasculares:
·
Ayuda a que el corazón
mantenga un ritmo de latidos normal.
·
Combate la inflamación.
·
Disminuye los niveles de
presión arterial.
·
Mejora la función de los vasos
sanguíneos.
·
Reduce el riesgo de muerte
súbita.
Además,
existe evidencia que asocia la ingesta de ácidos grasos omega 3 con otras
bondades que van más allá de la salud cardiovascular:
·
Disminuir los niveles de
glucosa en sangre y reducir el riesgo de diabetes.
·
Fortalecer los huesos, a la
vez que disminuye el riesgo de sufrir enfermedades óseas como osteoporosis.
·
Prevenir la enfermedad
periodontal.
·
Proteger la salud del cerebro.
·
Reducir el riesgo de
enfermedades de la vista, como degeneración macular por la edad o cataratas.
Cuidado con los suplementos
Obtener
los ácidos grasos omega 3 a través de la dieta es lo ideal, aunque en algunos
casos puede ser necesario recurrir a los suplementos dietéticos para cubrir las
dosis recomendadas. Sin embargo, esto último debe decidirlo un profesional de
la salud.
Ten
en cuenta que si estos suplementos no se usan correctamente bajo la supervisión
de un médico, existe el riesgo de ingerir omega 3 en exceso, que lejos de
beneficiar al organismo puede causar efectos secundarios, como problemas
cardiovasculares o dolor estomacal.
Los
efectos negativos de los suplementos dietéticos no solo se deben a su consumo
excesivo o a que es imposible conocer con certeza que contienen, sino también
a:
·
Presencia de ingredientes
activos en los suplementos con fuertes efectos biológicos sobre el cuerpo.
·
Combinación inadecuada entre
suplementos.
·
Combinación de suplementos con
medicamentos.
·
Sustituir medicamentos por
suplementos.
Para
no correr peligro cuando uses suplementos debes tener en cuenta distintas
medidas de seguridad. La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de
EEUU, comparte estos consejos para que el usuario conozca los suplementos y no
caiga en el uso inadecuado de los mismos:
·
Si buscas suplementos en
Internet, usa sitios no comerciales, como Instituto Nacional de Salud, FDA, o
Departamento Federal de Agricultura. De esta forma, no dependerás de la
información ofrecida por vendedores.
·
Permítete dudar cuando las
declaraciones son demasiado buenas para ser ciertas, como: ‘funciona mejor que
un medicamento recetado’, ‘totalmente seguro’ o ‘carece de efectos secundarios’.
·
Recuerda, natural no siempre
significa seguro. TV
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