Cuando
se habla de resistencia física inmediatamente se piensa en la posibilidad de
hacer un ejercicio sin cansarse. Esto se debe a que la resistencia es la
capacidad física y mental que se requiere para realizar una actividad durante
el mayor tiempo posible.
La
resistencia se puede diferenciar en cardiovascular y muscular. La primera es la
capacidad del corazón y los pulmones para abastecer de oxígeno al cuerpo
mientras se realiza ejercicio. En cambio, la resistencia muscular hace
referencia a la capacidad de los músculos para trabajar continuamente sin
cansarse durante largos, o breves pero intensos, períodos de tiempo.
Trabajar
la resistencia es muy beneficioso para la salud, ya que ayuda a:
·
Aumentar la movilidad.
·
Definir los músculos.
·
Fortalecer los tejidos
conectivos, tendones y ligamentos.
·
Incrementar la fuerza.
·
Mejorar la densidad ósea.
·
Obtener una mejor postura.
·
Quemar grasa.
·
Reducir el riesgo de sufrir
lesiones.
Cómo mejorar la resistencia
Existe
una gran variedad de actividades que puedes realizar para mejorar tu
resistencia. Sin duda, la más utilizada es una práctica desarrollada
específicamente para ese objetivo: los Metabolic
Resistance Training (MRT), es decir, entrenamientos de resistencia
metabólica.
Un
programa típico de MRT incluye 3 series de 10 ejercicios intensos. Cada uno se
realiza durante 45 segundos, con intervalos de 15 segundos de descanso. Los
ejercicios pueden ser sentadillas con pesas, estocadas, flexiones de brazos,
peso muerto, extensiones de espalda, saltar vallas o subir y bajar escalones o
cajones. Todo se hace rápido y sin descanso, pero cuidando la técnica para
evitar lesiones, y, preferentemente, bajo la supervisión de un entrenador.
Los
expertos recomiendan una frecuencia inicial de una o dos veces por semana. A
medida que se desarrolle una mejor técnica y estado físico se pueden añadir más
días de entrenamiento, siempre con la precaución de alternar un día de descanso
para evitar el riesgo de sobreentrenamiento, lesiones o fatiga muscular. También
se puede optar por los ejercicios aeróbicos, mejor conocidos como ‘cardio’.
Este tipo de actividad se caracteriza por su baja intensidad desarrollada
durante largos períodos de tiempo, por ejemplo, caminar, correr, nadar, montar
en bicicleta o saltar la cuerda. Para realizarlos el cuerpo consume grasas y
carbohidratos, por lo que es una herramienta útil contra el sobrepeso o la
obesidad, a la vez que incrementa la resistencia y capacidad pulmonar, ayudando
a cuidar la salud cardiovascular.
Para
cualquiera de las actividades antes desarrolladas es importante tener en cuenta
un concepto básico para construir programas de acondicionamiento físico
efectivos: el principio de sobrecarga. Este principio implica hacer aumentos
graduales en el volumen o la intensidad para lograr mejoras en el estado
físico. Por ejemplo, si corres, eventualmente deberás aumentar la distancia,
tiempo y velocidad con que lo haces.
Otras formas de ejercicio
Existen
ejercicios o actividades de baja intensidad que se pueden realizar para
alternar con los días de entrenamiento de resistencia metabólica.
Uno
de ellos es el Tai chi, un estilo defensivo de artes marciales considerado como
una práctica de cuerpo-mente en la medicina complementaria y alternativa. Consiste
en realizar movimientos lentos, suaves y con conciencia, complementando con
estiramientos, mientras se respira profundamente. De esta forma se alcanza una
mayor flexibilidad, equilibrio, agilidad, capacidad aeróbica, resistencia,
fuerza muscular y energía.
Otra
opción es el yoga, una antigua disciplina que se originó en la India y que
mediante distintos ejercicios busca conectar cuerpo, respiración y mente,
aumentando la relajación, fuerza, resistencia y flexibilidad.
Últimas recomendaciones
La
necesidad de ver resultados inmediatos puede llevar a que sobreexijas a tu
cuerpo. Esto, lejos de ser beneficioso, afectará tu progreso, incluso pueden
ocurrir lesiones que te mantendrán alejado de tu rutina de ejercicios. Recuerda,
la constancia y el aumento gradual de la intensidad es la mejor herramienta
para incrementar la resistencia.
Otro
factor muy importante que suele pasarse por alto es que la actividad de que
elijas para mejorar la resistencia debe ser algo que te gusta o disfrutas. Esto
ayudará a que sea más sencillo mantener y no abandonar la rutina de ejercicios.
Trabajar
con un entrenador profesional puede ser beneficioso sin importar tu estado
físico, ya que este puede ayudarte a diseñar un programa adecuado para tu nivel
y establecer metas realistas. Un buen entrenador también se asegurará de que no
progreses demasiado rápido para minimizar las posibilidades de lesiones.
Recuerda,
antes de hacer cualquiera de estas actividades debes calentar entre 5 y 10
minutos, y, una vez que finalices con el entrenamiento, deberás estirar durante
otros 5 a 10 minutos. Si te salteas estos pasos, tus músculo tenderán a
encogerse con el tiempo, dando lugar a lesiones, dolores, molestias o
contracturas. También es importante que bebas abundante agua antes, durante
y después de realizar ejercicio, y uses ropa cómoda y un calzado adecuado. TV
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