El peso real de la pandemia de COVID-19 no solo presenta como resultado
el número de personas afectadas o fallecidas a causa de esta enfermedad
respiratoria, sino también por el impacto que tuvo sobre otras afecciones cuya
atención quedó relegada, cuando no desatendida. Es el caso de la tuberculosis:
una de las enfermedades que más muertes ocasiona a nivel global y en la que se
ha verificado un retroceso en cuanto a su diagnóstico y tratamiento a causa de
la pandemia.
«Lo que hemos visto con la tuberculosis, al igual que en la mayoría de
las patologías crónicas y prevalentes es que su atención ha quedado relegada
por la epidemia de la COVID-19, porque prácticamente todos los servicios
médicos nos hemos corrido de nuestras rutinas habituales para abocarnos
exclusivamente al Covid», advirtió el médico neumonólogo Matías Scafati, jefe
de la Unidad de Internación de Neumonología del Hospital Tornú (CABA), y
agregó: «Lo que estamos empezando a ver hoy son justamente las consecuencias:
estas enfermedades han seguido su evolución natural».
Qué
es la tuberculosis
La tuberculosis es una enfermedad infecciosa que
afecta a los pulmones y que es causada por una bacteria (Mycobacterium tuberculosis)
que se transmite de una persona a otra a través de las gotitas de aerosol que
permanecen en el aire tras haber sido expulsadas por personas con enfermedad
pulmonar activa. Aunque en personas sanas suele ser asintomática, los síntomas
de la tuberculosis pulmonar activa son: tos (a veces con esputo que puede ser
sanguinolento), dolor torácico, debilidad, pérdida de peso, fiebre y sudoración
nocturna.
«No todos los que estamos expuestos a la tuberculosis nos enfermamos.
Una vez que ingresa a nuestro organismo, la bacteria puede ir por diferentes
caminos: uno es que nuestro sistema inmunológico la pueda eliminar por
completo, el otro es que nuestro sistema inmunológico no la pueda eliminar y la
bacteria permanezca allí, causando lo que se denomina una infección tuberculosa
latente. La bacteria queda alojada normalmente en el pulmón o en las zonas
cercanas al pulmón y se puede producir una infección. Si en algún momento bajan
las defensas o si se deteriora la inmunidad, se puede desarrollar esa enfermedad
latente», explicó el Dr. Scafati.
En
cifras
Ya en octubre de 2020, a poco más de 6 meses de
declarada la pandemia, la OMS publicó su informe Global Tuberculosis Report
2020, en el que advertía que la COVID-19 amenazaba con revertir los avances
recientes en la reducción de la carga global de la tuberculosis. «El reporte
más claro de tuberculosis es el que hace anualmente la OMS -señaló el Dr.
Scafati- lo que se pone en evidencia en este reporte es que entre el 2019 y el
2020 hubo una caída significativa en la notificación de tuberculosis de cerca
del 20%: en 2019 se notificaron alrededor de 7.100.000 casos, mientras que en
2020 se notificaron menos de 6.000.000».
En la Argentina, las estadísticas más recientes sobre la tuberculosis
son previas a la pandemia. En 2019 se notificaron 12.499 nuevos casos, dando
lugar a una tasa de notificación de 27,8 por cada 100.000 habitantes. Es de
esperar que en los siguientes boletines los números de notificaciones sean
menores, pero no por una reducción de los contagios sino porque muchos
pacientes no accedieron al diagnóstico a causa la situación del sistema de
salud durante la pandemia de COVID-19.
Pero a nivel global hay datos aún más preocupantes que sugieren una
caída en el acceso y la adherencia al tratamiento de la tuberculosis:
«Contrastando con una menor notificación de casos, aparece un aumento en la
incidencia de la mortalidad, la cual venía decayendo», dijo el especialista.
Según las estadísticas más recientes de la OMS, mueren hoy 1.5 millones de
personas al año a causa de la tuberculosis, lo que la convierte en la
enfermedad infecciosa que más muertes ocasiona en el mundo.
Cómo
prevenir la tuberculosis
La principal herramienta de prevención de la
tuberculosis es la vacunación. «En la Argentina se vacuna con la BCG a los
menores de un año, porque sabemos que esta vacuna previene las formas graves de
tuberculosis -explicó el Dr. Scafati-. Estas formas graves de tuberculosis se
suelen dar en los niños que todavía no tienen la inmunidad desarrollada, y que
por lo tanto son más vulnerables a la tuberculosis. La tuberculosis
infanto-juvenil es un problema a nivel mundial pero también en nuestro país».
En la Argentina, el 17% de los diagnósticos corresponden a niños y
adolescentes, muestra el último boletín epidemiológico sobre Tuberculosis.
Diagnóstico
preciso de tuberculosis
La existencia de estudios y tests específicos es de
gran utilidad. «El test cutáneo para la tuberculina emplea una proteína
obtenida del Mycobacterium tuberculosis que se inyecta de manera subcutánea
para buscar una reacción en la piel; si esa reacción se produce es que uno
estuvo expuesto a la tuberculosis. Una persona expuesta significa que está
infectada o está enferma. La segunda herramienta es la radiografía de tórax. Si
la persona está con síntomas es también fundamental hacer el cultivo de esputo.
También hay pruebas moleculares que nos permiten aumentar la sensibilidad para
el diagnóstico si el cultivo es negativo. Esas pruebas permiten, además, ver si
hay genes mutados que hablen de una posible resistencia a los antimicrobianos
utilizados en el tratamiento. Son pruebas que ahorran tiempo y permiten
implementar un tratamiento empírico adecuado», explicó el Dr. Scafati.
Tratamientos
contra la tuberculosis
El tratamiento de la tuberculosis se realiza a
través de antibióticos que deben ser administrados durante 6 meses, por lo que
es fundamental sostener y favorecer la adherencia de los pacientes. «Previo a
la pandemia, ya veníamos con tasas de abandono que estaban entre el 10% y el 20%
-señaló el especialista-. Lo que pasó con el Covid-19 es que se quiso derivar a
los pacientes a sus jurisdicciones. En el Hospital Tornú, como hospital de
referencia, teníamos pacientes de diferentes localidades que dejaron de venir y
que ahora estamos tratando que vuelvan al tratamiento. Por otro lado, con el
abandono del tratamiento uno empieza a preocuparse por la posibilidad de que
aparezcan cepas resistentes a los antibióticos. Hay una connotación negativa en torno a la
tuberculosis, la gente la relaciona con la pobreza, con la marginalidad; eso es
un preconcepto, es un error. Es importante derribar esta creencia para poder
diagnosticar y pensar que cualquier persona con síntomas puede llegar a tener
tuberculosis y hacer los estudios correspondientes para confirmarlo o no»,
concluyó el Dr. Scafati. BP
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