Los cambios de temperaturas ponen
a prueba el cuerpo, forzando a varios de sus sistemas, especialmente el sistema
cardiovascular. Entre los esfuerzos adaptativos del organismo se encuentra el
aumento de la frecuencia cardíaca, la pérdida de líquidos por dilatación
periférica de vasos menores y capilares, y el aumento de la frecuencia
respiratoria.
“De alguna forma, es
como si el corazón tuviera que soportar una prueba de esfuerzo. Los cambios de
estación, especialmente en épocas de frío, pueden influir en la actividad
corporal modificando el tono simpático, la viscosidad sanguínea, la tensión
arterial y la frecuencia cardiaca, que tienden a aumentar, incrementando a su
vez la demanda de oxígeno del organismo”, asegura la Dra. Sandra Swieszkowski,
coordinadora de Unidad Coronaria del servicio de Cardiología del Sanatorio
Otamendi.
Estas dificultades tienen especial
impacto en pacientes con antecedentes de enfermedades cardiovasculares,
cerebrovasculares y respiratorias. Por este motivo, deben ser tenidas en cuenta
algunas pautas que ayudarán a mantenerse saludable.
Según
estimó la Secretaría de Salud de la Nación el año pasado, uno de cada cinco
fallecimientos en el país es atribuible a causas cardíacas.
Como medida general, hay que tener
en cuenta que no es conveniente exponerse a bajas temperaturas. También es
fundamental hidratarse en cantidad suficiente para evitar riesgo
cardiovascular.
El alcohol no es recomendable
durante los momentos de bajas temperaturas: además de no ser un buen
rehidratante, no aumenta la temperatura corporal. La Dra. Swieszkowski explica
que “la ingesta excesiva y brusca de bebidas alcohólicas puede provocar
trastornos en el ritmo cardíaco y un cierto grado de insuficiencia contráctil”.
Un aspecto muchas veces soslayado
en el manejo del frío para el organismo, es que descansar la cantidad necesaria
de horas es fundamental. Según la Dra. Swieszkowski: “La falta de sueño aumenta
los niveles en sangre de las hormonas del estrés: durante estos meses las
personas suelen estar más preocupadas, lo que incrementa la tensión arterial y
la frecuencia cardíaca. Esta es de las temporadas con mayor número de infartos”.
Otra variable importante a
observar es el uso de indumentaria adecuada para la realización de actividad
física. Utilizar abrigo apropiado y suficiente de tal forma que se mantenga una
exigencia cardíaca adecuada respecto de la regulación de la temperatura
corporal. En síntesis, el Servicio de Cardiología del Sanatorio Otamendi
recomienda, para aquellos pacientes con enfermedades cardíacas o coronarias,
que tengan en cuenta los siguientes consejos:
·
Es fundamental mantenerse
hidratado. Las recomendaciones varían, pero existe un consenso sobre la
necesidad de tomar al menos 2 litros de agua por día.
·
Limitar los esfuerzos físicos al
aire libre en horas de temperatura muy bajas. Y si es posible, evitar salir a
la calle en esos momentos.
·
No interrumpir la medicación
prescripta.
·
No excederse en la ingesta de
comida. Para ello, optar por un menú de fácil digestión, que incluya frutas y
verduras. Evitar productos elaborados con un alto contenido de sodio y reducir
el consumo de sal.
·
Evitar cambios bruscos de
temperatura sobre todo a la hora del baño: bañarnos con agua muy caliente
dilata los vasos sanguíneos lo que produce una lenta circulación de la sangre.
·
Usar ropa adecuada al clima y al
nivel de actividad que se vaya a realizar.
·
Tener en cuenta que los pacientes
cardíacos pueden elegir el destino vacacional preferentemente evitando países
con temperaturas extremas y lugares con altura por encima de los 2.000 metros.
La altura puede también afectar a quienes tienen alguna patología
cardiovascular. Según la Dra. Swieszkowski esto se debe a que “cuanta más
altitud haya sobre el nivel del mar, menor concentración de oxígeno habrá en el
aire, y consecuentemente, menos oxígeno en la sangre, lo que se traduce en una
sobrecarga adicional para el corazón”.
Cuáles
son los síntomas de alerta frente a un ataque cardíaco
Según la Dra. Sandra Swieszkowski,
los síntomas son los siguientes:
·
Dolor o presión en el tórax que
permanece por varios minutos o que desaparece y luego regresa.
·
Molestias en la parte superior del
cuerpo: puede ser uno o ambos brazos, espalda, cuello, mandíbula o estómago.
·
Sensación de falta de aire.
·
Si presentara signos como sudor
frío, náuseas o mareos, consulte inmediatamente a un profesional o centro de
salud.
“Notamos un incremento de
consultas de paciente cardíacos. Por esta razón, destacamos los cuidados en
estos días en particular, pero también durante el resto del año”, sostuvo la
especialista. BP
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