En un evento
virtual realizado 28/06, se presentó públicamente desde el CONICET, junto a
importantes autoridades de gobierno a nivel nacional, provincial y municipal, y
actores de los sectores privado, académico y científico, el primer alimento
bebible a base de quínoa en el mercado argentino: ‘Biba’.
Un grupo de
investigadores a través de un consorcio entre el CONICET y las Universidades
Nacionales de La Plata (UNLP), Lanús (UNLA), Luján (UNLU) y Quilmes (UNQ),
desarrollaron la fórmula de un alimento bebible a base de proteína vegetal
(quínoa), inédito en el mercado argentino.
La bebida se
lanza al mercado de la mano de la pyme argentina BABASAL S.R.L, que por medio
de una licencia de la tecnología avanzó en la producción a escala industrial
para abastecer el canal comercial y contribuir con un alimento nutritivo y
saludable a la sociedad.
La bebida
denominada ‘BIBA’ aporta una cuota importante de proteínas y múltiples
beneficios nutricionales derivados del grano de la quínoa, uno de los alimentos
vegetales que provee todos los aminoácidos esenciales. Así, una porción de
‘Biba’ aporta vitaminas A, D2, E, B12 y calcio. Además, no contiene sacarosa
añadida, ni conservantes, ni lactosa y es libre de gluten.
Durante el
evento, el ministro de Ciencia y Tecnología e Innovación de la Nación, Dr.
Roberto Salvarezza, afirmó: «Nuestro país está cambiando el perfil de ciencia y
tecnología. Estamos trabajando fuertemente en la resolución de problemas
concretos de nuestro país de manera coordinada, conjunta y federal porque es
fundamental que la Argentina incremente su producción con innovación, con
productos con valor agregado. Los organismos de ciencia y las universidades
debemos trabajar en conjunto para salir a competir en la región y el mundo».
La quínoa
utilizada para dicho producto es de origen nacional, cultivada en forma
agroecológica en la provincia de San Juan por productores locales, asistidos
tecnológicamente por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).
Este aspecto fue
enfatizado por la presidenta del CONICET, Dra. Ana Franchi, quien señaló: «Esto
es una reparación, algo que viene haciendo el Gobierno Nacional desde su
inicio. Primero, con nuestros pueblos originarios: la quínoa era una planta
sagrada para las comunidades incas, y su consumo y producción fue prohibida por
la conquista. Los españoles prohibieron su cultivo para imponer cereales que
venían del viejo continente», y destacó el sostenimiento que hicieron de este cultivo
desde los pueblos originarios y actualmente el trabajo al respecto junto al
INTA. «También venimos a reparar el maltrato de muchos años cercanos, que
recibimos las universidades públicas y organismos de ciencia y tecnología, y
mostramos, desgraciadamente en un momento terrible para nuestro país, porque
estábamos, porque necesitábamos estar y el tiempo que llevaba tener una
comunidad científica, tecnológica y universitaria».
Destacó las
características del producto, su impacto en los hábitos alimentarios y su
producción sustentable, y el trabajo conjunto y articulado entre las diversas
instituciones. Y concluyó que: «Este es un momento histórico que pone de
manifiesto la importancia de la comunidad científica tecnológica, de la
asociación público-privada y de un Gobierno que apuesta a esto».
Respecto al
desarrollo técnico e investigación, el coordinador del proyecto e investigador
del CONICET en el Departamento de Desarrollo Productivo y Tecnológico de la
Universidad Nacional de Lanús, Dr. Emiliano Kakisu, destacó: «Alimentarse bien
es una necesidad de la población, junto con una creciente conciencia sobre los
hábitos de alimentación saludable. En efecto, existe una demanda en nuestro
país de contar con una oferta diversificada de productos elaborados de buena
calidad nutricional».
Y agregó: «Esto
no solo es posible con una idea brillante sino con esfuerzo, visión, intuición,
y estando atento a la realidad comercial e industrial del país. Agradezco a
todos los que fuimos partícipes. El acercamiento y el trabajo articulado entre
todos los actores ha sido muy interesante».
El alimento fue
originado, por un lado, para responder a un nicho de mercado de leches
vegetales en activo crecimiento y, por otro lado, intenta dar respuesta a la inquietud
planteada por el Plan ‘Argentina contra el Hambre’ el cual busca garantizar la
seguridad y soberanía alimentaria de toda la población y de las familias
argentinas con especial atención en los sectores de mayor vulnerabilidad
económica y social.
En este sentido,
Javier Basaldúa, Socio Gerente de Babasal, manifestó: «Este proyecto tiene
muchas virtudes, y para nosotros tiene un triple impacto. Por un lado, lo
social porque está enmarcado dentro del Plan Argentina contra el hambre; a su
vez, genera mucha mano de obra local en San Juan. Por último, es un producto
saludable, cultivado de manera agroecológica en nuestra propia tierra. Ese
triple impacto es lo que más nos interesó. Esto demuestra que se pueden hacer
cosas entre lo público-privado y esperamos tener otros ejemplos como este a
futuro».
El objetivo, a
través de ‘Biba’ es motorizar el consumo de alimentos bebibles de origen
vegetal en el mercado interno, y al mismo tiempo fomentar la exportación de
dicho producto al MERCOSUR y al resto del mundo. BP
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