Un enema es suero salino isotónico no estéril para administración rectal
y se usa en el tratamiento del estreñimiento ocasional, por ejemplo. Existen
bolsas y kits específicos para la aplicación de enemas de tipo doméstico, de
utilización sencilla incluso en formato autoadministrable.
«El único objetivo de un enema es resolver un bolo fecal cuando no hay
medicación o rutina alimentaria que solucione el problema», sintetizó el Dr.
Fabio Nachman, jefe del servicio de Gastroenterología de la Fundación Favaloro
y ex presidente de la Sociedad Argentina de Gastroenterología.
Según la Asociación Española de Pediatría también se recomienda en
aquellos casos en que sea necesaria una limpieza intestinal antes de exámenes
radiológicos, endoscópicos u operaciones quirúrgicas, las exploraciones
intestinales y ginecológicas, y los partos.
«Actualmente, para los estudios se proponen algunos químicos de ingesta
oral», aclara Javier Pérez, enfermero y Jefe de turno de la Unidad Coronaria en
el Sanatorio FLENI y agrega que cualquier componente hidrolítico que altere el
pH intestinal puede ocasionar la excitación del territorio intestinal y a modo
de reacción, evacua el intestino.
Por lo general, es seguro realizarse un enema, pero es probable que de
todos modos sea recomendable conversar primero con un médico al respecto. Un
consejo es tomar uno o dos vasos de agua 30 minutos antes del enema porque el
procedimiento puede deshidratar a la persona, ya que estimulará a los intestinos
a evacuar.
Pros
y contras del enema
El enema es un medicamento de administración
rectal. Se debe conservar a temperatura ambiente. Para la autoaplicación se
recomienda que la persona esté reclinada sobre el lado izquierdo y con ambas
piernas dobladas sobre el pecho o reclinada con la pierna izquierda extendida y
la derecha doblada sobre el pecho.
Para evitar los riesgos de aplicar enemas, como pueden ser una sensación
de mareo o un descenso de la presión arterial, es recomendable estar acompañado
por otra persona que pueda auxiliar en caso de ser necesario.
Además, las personas con trastornos gastrointestinales como diarrea,
dolor abdominal, con cirugía intestinal reciente, con arritmias o reciente
episodio de infarto de miocardio, la administración de enemas, puede estimular
el nervio vago y desencadenar bradicardias.
El uso frecuente de enemas puede llevar a la sobrecarga de líquidos,
irritación y pérdida del tono muscular del intestino y del esfínter anal. Por
ello, no se recomienda que los enemas sean utilizados como tratamiento de
primera línea para el estreñimiento.
«También puede generar translocación bacteriana, es decir el paso de
bacterias de la flora intestinal a la sangre», advierte el gastroenterólogo.
La
limpieza del colon
Hay una corriente de personas que buscan formas
naturales de estar saludables, que respaldan la limpieza del colon ya que
consideran que las toxinas del tracto gastrointestinal pueden provocar varios
problemas de salud, como artritis y presión arterial alta. Se cree que la limpieza del colon mejora la salud eliminando toxinas,
aumentando la energía y mejorando el sistema inmunitario. Sin embargo, no hay
evidencia de que los procedimientos de limpieza del colon produzcan estos
efectos o sean beneficiosos.
«Fuimos creados para que el aparato digestivo tenga flora intestinal y
esto colabora con parte de la homeostasis del organismo que es una propiedad de
los organismos que consiste en su capacidad de mantener una condición interna
estable compensando los cambios en su entorno. Este tipo de práctica de
limpieza es absolutamente antinatural y deteriora la microbiota», concluyó el
Dr. Nachman. BP
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