En noviembre se celebra anualmente el ‘Movember’, un movimiento que
nació en el 2003, donde los hombres se dejan crecer el bigote (moustache)
durante el mes (november), con el objetivo de concientizar sobre el cáncer
de próstata, de testículo y la depresión en varones.
Vale destacar, que el cáncer de próstata está entre la segunda
y tercera causa de muerte por cáncer en varones mayores de
50 años. “Si uno hace una autopsia en hombres arriba de los 80 años que
fallecieron por cualquier causa, el 75% de ellos tienen focos microscópicos de
cáncer de próstata”, dijo Edgardo
Becher, médico
urólogo y socio fundador de Centro de Urología (CDU).
El cáncer de próstata se origina cuando las células de la próstata,
ubicada debajo de la vejiga y delante del recto, comienzan a crecer de manera
descontrolada. En ese sentido, el urólogo resaltó la importancia de la detección
temprana, dado que en la gran mayoría de los pacientes no
hay síntomas, “salvo que esté localmente muy avanzado”. “Cuando
se encuentra en oportunidad curativa no hay síntomas. El único síntoma
importante es que haya pasado un año del control anterior”, explicó.
Asimismo, también en relación al diagnóstico temprano, Becher
resaltó que el encuentro de este tipo de cáncer “no necesariamente implica un
tratamiento, porque si el tumor es de muy bajo grado se controla”, y, de hecho,
“la mayoría no necesita un tratamiento
generalmente”. “Todos los varones arriba de 50 años se tienen
que chequear en forma anual con tacto rectal y un análisis de sangre, y si se
tiene antecedentes directos, estos controles se deben realizar a partir de los
45 años”, aseguró.
Ahora bien, para el cáncer de próstata se realiza un tratamiento o
no, dependiendo del grado de agresividad del tumor, que puede ser muy
bajo, bajo, mediano o alto. “Si es de muy bajo grado el
paciente estará en un plan de vigilancia activa con controles periódicos, y
entre el 60% y 70% de estos pacientes nunca reciben tratamiento. Si el paciente
cambia su estadio o el tumor se hace más agresivo, uno siempre está a tiempo de
tratarlo”, señaló.
Afortunadamente, el médico puntualizó que, en el peor de los casos,
“si el paciente tiene un tumor de alto grado, igualmente se toma en forma
precoz y tiene altas chances de curarse”.
Tratamientos para el cáncer de próstata
En
cuanto a los tratamientos para este tipo de cáncer, el médico indicó que se
dividen en dos grupos: el tratamiento
quirúrgico y el tratamiento radiante, que son los clásicos, aunque destacó
otras “técnicas novedosas, que están creciendo en Estados Unidos y en Europa y
los urólogos lo están aceptando cada vez más”, como el Tratamiento Focal, que utiliza alternativas efectivas, menos
invasivas y ambulatorias, y que el CDU ya realizó este tipo de terapias
focales en 300 casos, con excelentes resultados.
“Este
tipo de tratamientos se utilizan en pacientes que tienen el tumor bien focal,
que no ocupa toda la próstata, para destruir solamente esa zona de la
próstata”, subrayó Becher y explicó: “Primero está la crioablación prostática, que se realiza en una única sesión
en la que se colocan pequeñas agujas que liberan gas argón comprimido en la
zona de la próstata”.
De
acuerdo con Becher, el objetivo de este procedimiento es “tratar la región prostática
que alberga el cáncer, preservando el resto de la glándula” y de este modo, “se
logra tratar el tumor minimizando los efectos colaterales”. También nombró
el HIFU (High
Intensity Focused Ultrasound por sus siglas en inglés), donde “se usa una fuente
de ultrasonido transrectal focalizado que genera una energía acústica
directamente sobre la glándula prostática”.
Cáncer de próstata y de mama: hombres y mujeres en una misma lucha
En
octubre se celebró el mes para la concientización sobre el cáncer de mama, un tipo de cáncer
parecido en muchos aspectos al de próstata. En primer lugar, de acuerdo
con el CDU, ambos son tumores glandulares que dependen de las hormonas
sexuales, y que suelen aparecer a edad similar: en mayores de 40 y 50
años.
Además,
estos dos cánceres pueden ser tratados focalmente, a pesar de que el de mama se
trata de esta manera hace mucho más tiempo que el de próstata. Sobre la
importancia de la detección temprana, en ambos casos los controles anuales y
consultas con el médico ante cualquier síntoma son fundamentales para tratarlos
y poder curarse.
Sin
embargo, Becher lamentó que “en general el varón se controla menos que la mujer”. “Está mucho más
instaurado el control ginecológico en la mujer que el control urológico en el
hombre, aunque por suerte esto cambió muchísimo y el hombre hoy se controla mucho más que antes”, celebró, aunque aseveró:
“Queda un largo camino por recorrer”.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario