No es la primera vez que la ciencia relaciona una dieta saludable con
una mayor esperanza de vida. Sin embargo, un nuevo estudio publicado en PLoS Medicine da un paso más y establece, mediante un simulador online de acceso
público, el aumento de esta mejora en el caso de cambios prolongados en la
ingesta de alimentos.
«La alimentación es fundamental para la salud -explicó a la Agencia SINC, Lars T. Fadnes de la Universidad de Bergen (Noruega) y autor principal
de la investigación- se calcula que cada año en el mundo los factores de riesgo
dietéticos causan 11 millones de muertes y 255 millones de años de vida
perdidos debido a enfermedad, discapacidad o muerte prematura». Los científicos
utilizaron los análisis existentes y los datos del estudio de la Carga Global
de Enfermedades de 2019 para construir un modelo -llamado Food4HealthyLife
calculator- que permite la estimación instantánea del efecto sobre la esperanza
de vida de una serie de cambios en la dieta.
El trabajo revela cómo a partir de los 20 años un adulto de Estados
Unidos podría añadir más de una década a su esperanza de vida (10,7 años las
mujeres y 13 años los hombres) si cambiara su patrón dietético típico occidental
por uno más optimizado.
Las mayores ganancias se obtendrían comiendo más legumbres (2,2 años en
mujeres y 2,5 en hombres), más cereales integrales (2 años en mujeres y 2,3 en
hombres), más frutos secos (1,7 años en mujeres y 2 en hombres), menos carne roja
(1,6 años en mujeres y 1,9 en hombres) y menos carne procesada (1,6 años en
mujeres y 1,9 en hombres).
En el caso de las personas mayores, el aumento previsto de la esperanza
de vida gracias a estas modificaciones sería menor, pero aún así sustancial: a
los 60 años podría aumentar 8 años en el caso de las mujeres y 8,8 años en el
caso de los hombres, y las personas de 80 años podrían ganar 3,4 años.
«Entender el potencial de los diferentes grupos de alimentos podría
permitir a las personas obtener beneficios de salud factibles y significativas
-añadió Fadnes-. La calculadora Food4HealthyLife podría ser una herramienta
útil para que médicos, responsables políticos y los profanos en la materia
comprendan el poder de las elecciones alimentarias». Los autores consideran
que, si bien los estudios anteriores proporcionan medidas resumidas de la salud
de la población que son relevantes a la hora de comparar sistemas sanitarios,
«ofrecen información limitada sobre el impacto en la salud de otras dietas, y
pocas personas son capaces de adherirse a enfoques estrictos de maximización de
la salud».
«Hasta ahora las investigaciones han demostrado los beneficios para la
salud asociados a grupos de alimentos separados o a patrones dietéticos
específicos, pero han dado poca información sobre el impacto de otros cambios
en la dieta. Nuestra metodología de modelización ha llenado ese vacío»,
continuó el investigador noruego.
Sobre las limitaciones del estudio, Lars concluyó que «la metodología
proporciona estimaciones de la población bajo determinados supuestos y no
pretende ser una previsión individualizada. Existen todavía dudas como el
tiempo para alcanzar los resultados completos, el efecto de huevos, carne
blanca y aceites, la variación individual de los factores de protección y de
riesgo, el posible desarrollo de tratamientos médicos o los cambios en el
estilo de vida». BP
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