8
de marzo: ‘Día Internacional de la Mujer’
Especialistas del Hospital de Clínicas nos hablan de
las enfermedades más comunes que afectan a las mujeres de distintas edades y
brindan consejos para la prevención y la realización de estudios periódicos.
«A lo largo de la vida de la mujer se puede ver la
prevalencia de distintas enfermedades. Según datos de la OMS, durante la
adolescencia se ve un aumento de la prevalencia de enfermedades de transmisión
sexual (ETS), una vez iniciadas las relaciones sexuales. Dentro de estas, una
de las más prevalentes es el Virus del Papiloma Humano (VPH), del cual se
estima que alrededor del 90% de las mujeres tienen contacto con el mismo en
algún momento de su vida», dijo la Dra. Verónica Maldonado, médica ginecóloga
de la División Ginecología del Hospital de Clínicas.
«Es de vital importancia durante esta etapa la consulta ginecológica y
la educación sexual para promover medidas de prevención de las ETS mediante la
anticoncepción con métodos de barrera y estimular la vacunación, que se
encuentra en el calendario de vacunación nacional desde el 2011 para ser
aplicadas a todas las niñas de 11 años y que desde el 2017 se amplió la misma a
los niños de la misma edad», dijo la médica.
«Otra de las etapas más importantes durante la vida de la mujer es la
menopausia, definida como el cese de la menstruación. Su diagnóstico se produce
de forma retrospectiva, una vez que han transcurrido 12 meses consecutivos
desde la última fecha menstrual. El fin de la menstruación se produce
secundario al cese de la actividad ovárica, y es por ello que el nivel de
hormonas circulatorias disminuye generando un impacto en la salud de la mujer.
Los estrógenos producidos por el ovario tienen un efecto en el ciclo menstrual,
pero a su vez son conocidos cardioprotectores y fotoprotectores, y es por ello
que su disminución genera un aumento en el riesgo cardiovascular y óseo de la
mujer», explicó.
«Es por ello, que en esta etapa es de vital importancia el control
cardiovascular de rutina. Sin embargo, la menopausia también genera
alteraciones a nivel de los órganos sexuales, produciendo el síndrome
genitourinario de la menopausia, disfunciones sexuales (siendo prevalentes la
disminución de la libido y la sequedad vaginal), como también alteraciones a
nivel del sistema nervioso central incrementando el riesgo de demencias,
trastornos del sueño y migrañas», aconsejó la Dra. Maldonado.
«A medida que se desarrolla la vida de una mujer, y con el paso de los
años, aumenta la prevalencia de enfermedades oncológicas como el cáncer de
mama, endometrio y ovario, que presentan su máxima frecuencia de aparición
entre los 50 y 60 años», agregó.
¿Cuáles
son las enfermedades más comunes en las mujeres?
«Las enfermedades más frecuentes van a ser
dependientes del rango etario, encontrando una gran prevalencia a nivel global
de enfermedades de salud mental en comparación con la población masculina, al
igual que mayor riesgo de ETS, algunas patologías oncológicas (como por ejemplo
cáncer de mama, donde sólo un 1% se diagnostica en hombres), al igual que
osteoporosis y enfermedades cardiovasculares», dijo la Dra. Maldonado.
«En la adolescencia (10 a 19 años) las principales causas de defunción
son los accidentes automovilísticos y las lesiones autoinflingidas. En esta
etapa los problemas de salud mental toman una prevalencia interesante,
considerando la depresión y la esquizofrenia como los principales. Las ETS no
se quedan atrás, y es que el inicio de las relaciones sexuales asociado a
conductas sexuales poco seguras genera que a nivel mundial haya el doble de
mujeres jóvenes y adolescentes con HIV en comparación con el sexo masculino en
el mismo rango etario. El abuso de sustancias también es un conflicto en esta
etapa de la vida, aunque presenta la misma tasa en jóvenes del sexo opuesto»,
agregó.
«Los problemas de salud que se producen durante la edad reproductiva y
mujeres adultas incluyen el HIV, los trastornos del embarazo, y las enfermedades
oncológicas como el cáncer de cuello uterino. Es importante mencionar que
alrededor del 99% del cáncer de cuello uterino se encuentra asociado a la
infección por el VPH, y que los países en vías de desarrollo concentran el 90%
de esta patología, debido a la falta de acceso a los sistemas de salud y
tratamientos adecuados. Los trastornos de salud mental también son de suma
importancia, y es que las mujeres son más propensas a sufrir depresión y
ansiedad. Y aunque los hombres presentan mayor tasa de suicidio que las
mujeres, la tentativa de suicido es mayor en las mismas», dijo la especialista.
«Las enfermedades no transmisibles, como el cáncer o las enfermedades
cardiovasculares, son más frecuentes en la edad avanzada. Se le atribuye el 46%
de las muertes en mujeres en esta etapa de la vida a las enfermedades
cardiovasculares, el 14% al cáncer (pulmón, mama, colon) y el 9% a la
enfermedad obstructiva crónica pulmonar (EPOC), altamente asociada al consumo
del tabaco. Se estima que aproximadamente el 30% de las mujeres posmenopáusicas
en Europa y EEUU tienen osteoporosis, incrementando el riesgo de fracturas en
la mujer en un 40%», comentó la profesional del Hospital de Clínicas.
«El cáncer más frecuente en la población femenina es el de mama, seguido
por el colorrectal y de cuello uterino. Según datos de la Agencia Internacional
de Investigación sobre el Cáncer (IARC) y el Observatorio Global del cáncer
(Globocan) en 2020 se diagnosticaron 22.024 casos de cáncer de mama, siendo el
16.8% de todos los cánceres nuevos diagnosticados y ocupando el 32.1% de todos
los tipos de cáncer en la mujer», dijo la ginecóloga del Clínicas y agregó:
«Casi el 50% de las muertes en mujeres se producen por enfermedades
cardiovasculares (28.46%) y enfermedades oncológicas (19.02%)».
¿Qué
estudios deben hacerse en forma periódica?
«Desde el punto de vista ginecológico se recomienda realizar la primera
consulta posterior a la menarca (primera menstruación). En este primer contacto
médico-paciente se dará información sobre métodos de gestión menstrual, ETS y
realizará consejería anticonceptiva. Se recomienda realizar control clínico
anual con toma de presión arterial, índice de masa corporal, evaluación de
hábitos, y realizar una buena anamnesis para evaluar factores de riesgo a
partir de los 18 años», aconsejó la Dra. Maldonado.
«El Papanicolaou (PAP), también denominado citología del cuello uterino,
tiene como objetivo detectar células anormales con el objetivo de realizar un
tratamiento adecuado y así prevenir el desarrollo de un cáncer cervicouterino.
El inicio en su realización puede ser controversial, dado que algunas guías
oficiales recomiendan su inicio a los 21 años en todas las mujeres, mientras
que otras recomiendan al año o tres años del inicio de las relaciones sexuales.
La decisión del inicio va a depender del criterio del ginecólogo, también
acorde a los antecedentes de la paciente», continuó.
Acorde a guías del ministerio de Nación, se realizará anual y con dos
PAP consecutivos negativos se realiza cada tres años hasta los 64 años. Su
discontinuación queda a criterio médico acorde a los antecedentes de la
paciente.
Los consensos
mencionan distintas metodologías de tamizaje siendo estas:
·
Solo
citología
·
Citología y
evaluación colposcópica en el mismo momento
·
Solo el test
de VPH
·
Co-test:
citología + test de VPH
La modalidad del tamizaje va a depender del medio
donde nos encontremos y la disponibilidad para realizar cada prueba.
No se realizará test de VPH en menores de 30 años. Al realizarlo a
partir de esta edad, si se utiliza sólo se recomienda cada 3 años hasta los 65.
Si se utiliza en forma de co-test se realizará cada 5 años hasta los 65.
No se deberán hacer ecografías ginecológicas y mamarias de rutina en
pacientes con examen físico ginecológico normal y sin sintomatología.
Se recomienda la realización de una mamografía de base a los 35 años y
posteriormente realizar a partir de los 40 años en forma anual. La ecografía
mamaria será un estudio complementario a la misma.
En pacientes mayores a 50 años se recomienda la realización (según
disponibilidad) de sangre oculta en materia fecal (SOMF), fibrocolonoscopia o
rectosigmoidoscopia.
Por último, la Dra. Maldonado dijo que «la mayor reducción de la
densidad mineral ósea ocurre en el año anterior a la menopausia y en los 2 años
posteriores. Las guías oficiales recomiendan realizar una densitometría
corporal ósea (DMO) a los 65 años o antes a cualquier paciente menopáusica con
factor de riesgo (bajo peso, fractura previa, uso de medicación de alto riesgo,
enfermedad que genere pérdida ósea)». BP
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