Muchas personas
sienten una pesada carga que no pueden quitarse de encima el haber cumplido
cincuenta años. Los científicos han identificado una “curva en forma de U” de
felicidad, que explica cómo puedes estar perfectamente contento al tener 40
años, y sufrir una caída repentina y dramática en la confianza y la autoestima
cuando llegas a esta etapa de la mitad de la vida antes de que las cosas
comiencen a despuntar de nuevo. Algunas personas pasan años languideciendo
cuando están en la parte más baja de ese arco, pero otras logran regresar
rápidamente a sus niveles anteriores de optimismo y vitalidad. La clave para
una pronta recuperación, de acuerdo con la asesora Andrea Owen, es poder
identificar cualquier tipo de infelicidad que pueda estar frenándote y tomar
medidas para superar cualquier obstáculo.
Seguro que alguno de
estos hábitos te suena. Toma nota y comienza a despedirte de ese malestar
general, cansancio y sensación de que ya nada puede ir a peor.
1. El autosabotaje
Justo cuando las
cosas van realmente bien y has logrado perder un poco de peso o has pagado
algunas deudas, te observas a ti mismo comienzo dulces o comprando un regalo
innecesario. Puede parecer una locura, pero el autosabotaje es una reacción
humana normal que te llevará además a tener una baja autoestima. Es
inconsciente, pero puede convertirse en un mal hábito.
La solución a esto
es el autoanálisis. Escribe dos listas: una con lo que quieres realmente en tu
vida (y no lo dejes en cosas banales tipo “una casa grande o una nueva
mujer...”). Piensa en los verdaderos sentimientos y experiencias importantes
que anhelas: libertad, paz, intimidad, conexión contigo mismo...
Escribe otra lista
con lo que temes que pudiera suceder si tienes todo en tu “lista de deseos”.
¿Estás preocupado de que no puedas mantener una figura delgada o una cuenta
bancaria más grande? ¿Tienes miedo de ser rechazado? Apúntalo todo.
2. Miedo al fracaso
Debes comprender que
el fracaso es solo una parte de la curva de aprendizaje del proceso de éxito.
Sin errores no hay aprendizaje, ni mejora, ni creatividad, ni cambio. Entonces,
cuando caes, haz que sirva para algo y analiza lo que has aprendido. Acéptalo
como parte de la vida.
3. Te aíslas
Cuando las cosas se
ponen difíciles, ¿te aíslas en ti mismo en lugar de buscar ayuda? Es una
reacción comprensible si tienes miedo a que la exposición pueda mostrar tu
vulnerabilidad y como resultado acabar en rechazo, juicio o crítica. Los seres
humanos estamos hechos para estar conectados y el aislamiento puede hacer que
te sientas peor.
La salud de nuestras amistades es muy importante para nuestra felicidad y alegría, así que haz una 'limpieza': dedica un poco menos de tiempo a las personas que te hacen sentir mal y alimenta a los amigos cercanos en quienes puedas confiar para que te respondan con empatía.
La salud de nuestras amistades es muy importante para nuestra felicidad y alegría, así que haz una 'limpieza': dedica un poco menos de tiempo a las personas que te hacen sentir mal y alimenta a los amigos cercanos en quienes puedas confiar para que te respondan con empatía.
4. Eres demasiado
perfeccionista
El perfeccionismo es
una ruta clásica para evitar el dolor del rechazo y la vergüenza, y puede
destruirte. Es posible llegar muy arriba sin atarse a algunas pautas perfectas
e inalcanzables.
Haz las cosas más
fáciles. Analiza tu vida y mira qué es en lo que intentas alcanzar con ese
perfeccionismo (crianza, trabajo, relaciones, dieta/ejercicio). Haz una lista
de todas las formas en que puedes relajarte y sobrevivir. Ponlo en una nota que
te lo recuerde cada vez que intentes que no falle nada.
5. Deja de
compararte
Instagram o Facebook
deja un sabor amargo en la boca la mayoría de las veces. Sobre todo si eres de
los que se comparan con los demás. La comparación con los demás es
perfectamente normal, pero puede agotar tu energía y felicidad rápidamente y
convertirse en un hábito muy tóxico.
Conoce más cosas
sobre ti mismo y tus propios logros. Escribe una lista de todo lo que has
conseguido: exámenes escolares, dar a luz, dejar de fumar... Ahora permítete
sentir un poco de satisfacción.
6. Síndrome del
impostor
Las personas que lo
padecen tienen dificultades para asumir o interiorizar sus éxitos, incluso
cuando todo el mundo a su alrededor es plenamente consciente de su competencia.
Esta dificultad les lleva a vivir constantemente con la sensación de que tarde
o temprano los demás se darán cuenta de su (falsa) incapacidad y destaparán su
verdadera realidad.
La persona se siente
como un fraude, como un impostor que está constantemente a punto de ser
descubierto, y cuando las cosas salen bien, tiende a interpretar sus éxitos
como golpes de suerte o como el fruto de la competencia de sus compañeros o
colaboradores y, como consecuencia, se autosabotea. Para que no se convierta en
un mal hábito cuida tu lenguaje y olvida las palabras “simplemente” o “solo”
cuando hables sobre ti y hazte cumplidos de vez en cuando. Reacciona como
cuando alguien te regala algo. YTL
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