Sacerdote y
Mártir, 08 de Noviembre
Martirologio Romano: En Paracuellos de Jarama, Madrid, España, Beato Manuel Sanz
Domínguez, monje y reformador de la Orden de San Jerónimo, asesinado por odio a
la fe. (1936)
Fecha de beatificación: 13 de octubre de 2013, durante el
pontificado de S.S. Francisco.
Nació en Sotodosos (Guadalajara, España) el 31 de
diciembre de 1887. En su juventud trabajó como ferroviario, pasando después al
Banco Rural, donde alcanzó el puesto de Director.
Las Jerónimas subsistían a duras penas y se
recuperaban con el tiempo, pero la restauración tenía que llegar. Desde que los
monjes tuvieron que abandonar sus monasterios, generación tras generación de
monjas jerónimas no cesaban de elevar al cielo sus súplicas con el deseo de que
los monasterios de varones volvieran a ser poblados por austeros y santos
monjes. Sin embargo, empiezan a impacientarse porque ven que se aproxima lo que
pudiera ser el año fatídico en los anales de la Orden (1935), ella desaparecería
al cumplirse los cien años necesarios para la prescripción canónica.
En el locutorio del monasterio de la Concepción
Jerónima de Madrid algunas monjas manifiestan su preocupación a don Manuel Sanz
Domínguez, fervoroso caballero y amigo de la comunidad, con quien tienen mucha
confianza. La conversación de esas benditas monjas deja huella en el interior
de don Manuel -más tarde fray Manuel de la Sagrada Familia- quien, a los pocos
días, movido por el Espíritu de Dios, vuelve al locutorio santamente decidido a
consagrarse por entero a la restauración de la que, desde ese momento, fue para
él su querida Orden Jerónima. Acude a Roma en donde obtiene la bula oportuna y
el aliento del Santo Padre, S.S. Pío XI, que le dice: No sólo aplaudo y bendigo
la idea, sino que es mi deseo verla pronto realizada.
El 11 de agosto de 1925 un grupo de jóvenes se
establece en el antiguo y ruinoso monasterio de Santa María del Parral
(Segovia), y en él se va implantando la observancia jerónima. Pero la República
de 1931, la guerra civil de 1936-1939 y dificultades internas obstaculizan la
marcha. Fray Manuel, quien había sido ordenado sacerdote el 22 de diciembre de
1928, es detenido en Madrid y sus familiares recogen sus últimas palabras: No
sufran por mí, pues si vivo veré restaurada la Orden de San Jerónimo, objeto de
mis anhelos, y si muero seré mártir de Cristo, que es mucho más de lo que yo
pudiera haber soñado. Y, efectivamente, murió asesinado en Paracuellos del
Jarama (Madrid), en la noche del 7 al 8 de noviembre de 1936. Su sangre
derramada por Cristo trajo para la recién restaurada Orden de San Jerónimo las
bendiciones del Cielo.
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