Texto del
Evangelio (Lc 17,20-25): En aquel
tiempo, los fariseos preguntaron a Jesús cuándo llegaría el Reino de Dios. Él
les respondió: «El Reino de Dios viene sin dejarse sentir. Y no dirán: ‘Vedlo
aquí o allá’, porque el Reino de Dios ya está entre vosotros».
Dijo a sus
discípulos: «Días vendrán en que desearéis ver uno solo de los días del Hijo
del hombre, y no lo veréis. Y os dirán: ‘Vedlo aquí, vedlo allá’. No vayáis, ni
corráis detrás. Porque, como relámpago fulgurante que brilla de un extremo a
otro del cielo, así será el Hijo del hombre en su día. Pero, antes, le es
preciso padecer mucho y ser reprobado por esta generación».
«El Reino de Dios ya está entre
vosotros»
Comentario:
Fray Josep Mª MASSANA i Mola OFM (Barcelona, España)
Hoy, los fariseos preguntan a Jesús una cosa que ha
interesado siempre con una mezcla de interés, curiosidad, miedo...: ¿Cuándo
vendrá el Reino de Dios? ¿Cuándo será el día definitivo, el fin del mundo, el
retorno de Cristo para juzgar a los vivos y a los difuntos en el juicio final?
Jesús dijo que eso es imprevisible. Lo único que
sabemos es que vendrá súbitamente, sin avisar: será «como relámpago fulgurante»
(Lc 17,24), un acontecimiento
repentino y, a la vez, lleno de luz y de gloria. En cuanto a las
circunstancias, la segunda llegada de Jesús permanece en el misterio. Pero
Jesús nos da una pista auténtica y segura: desde ahora, «el Reino de Dios ya
está entre vosotros» (Lc 17,21). O
bien: «dentro de vosotros».
El gran suceso del último día será un hecho
universal, pero ocurre también en el pequeño microcosmos de cada corazón. Es
ahí donde se ha de ir a buscar el Reino. Es en nuestro interior donde está el
Cielo, donde hemos de encontrar a Jesús.
Este Reino, que comenzará imprevisiblemente
“fuera”, puede comenzar ya ahora “dentro” de nosotros. El último día se
configura ahora ya en el interior de cada uno. Si queremos entrar en el Reino
el día final, hemos de hacer entrar ahora el Reino dentro de nosotros. Si
queremos que Jesús en aquel momento definitivo sea nuestro juez misericordioso,
hagamos que Él ahora sea nuestro amigo y huésped interior.
San Bernardo, en un sermón de Adviento, habla de
tres venidas de Jesús. La primera venida, cuando se hizo hombre; la última,
cuando vendrá como juez. Hay una venida intermedia, que es la que tiene lugar
ahora en el corazón de cada uno. Es ahí donde se hacen presentes, a nivel
personal y de experiencia, la primera y la última venida. La sentencia que
pronunciará Jesús el día del Juicio, será la que ahora resuene en nuestro
corazón. Aquello que todavía no ha llegado, es ya ahora una realidad.
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