Sacerdote y
Mártir, 13 de Noviembre
Martirologio Romano: En diversos lugares de España, Beatos Jaime Puig Mirosa y 18
compañeros de la Congregación de los Hijos de la Sagrada Familia de Jesús,
María y José, además de Sebastián Lorens Telarroja, laico, asesinados por odio
a la fe. († 1936-1937)
Fecha de beatificación: 13 de octubre de 2013, durante el
pontificado de S.S. Francisco.
Hijo de Víctor y de Gertrudis, era natural de Reus
(Tarragona) y había nacido el 17 de junio de 1911. Tenía dos hermanos mayores y
tres más pequeños. Su padre y su hermano Victorino murieron también víctimas de
la persecución de 1936. Su hermana Josefa es religiosa claretiana. Fue alumno
del colegio San Pedro Apóstol de Reus, desde 1919 aproximadamente hasta 1922.
A los once años, sintiéndose llamado a la vida
religiosa y al sacerdocio, ingresó en el colegio Nazareno de Blanes. El 24 de
septiembre de 1926 vistió el hábito religioso e inició el noviciado en el
colegio Sagrada Familia de Les Corts, siendo maestro de novicios el padre Ramón
Oromí. Profesó el 25 de septiembre de 1927. Cursó los estudios de filosofía y
teología en el mismo escolasticado y realizó las prácticas de enseñanza en el
colegio de Huérfanos de Sant Julià de Vilatorta y en el colegio Nazareno de
Blanes, como viceprefecto de aspirantes. El día 20 de septiembre hizo los votos
perpetuos en el escolasticado de Les Corts. Entre noviembre de 1929 y marzo de
1936 fue recibiendo las órdenes sucesivas hasta el sacerdocio, que tuvo lugar
el día 7 de aquel último mes y año.
El padre Roberto era delgado y de estatura más bien
alta. Algo nervioso, usaba gafas y tenía buenas cualidades para la música y
para la pintura. Muy piadoso, formal y observante, más bien riguroso y
ascético, aunque, quizás, demasiado seguro de sí mismo. Era competente y
responsable, siempre atento a la buena enseñanza acompañada del buen ejemplo.
Cumplidor de sus obligaciones, destacaba por su porte grave, piadoso, agradable
y con vivo interés en cumplir bien su oficio. Rezaba con piedad en todos los
actos comunitarios y durante los pocos meses que pudo celebrar la santa misa lo
hizo con mucha atención y devoción. Se le recuerda como un religioso ejemplar,
jovial y alegre. De carácter bondadoso pero al mismo tiempo impregnado de
cierta gravedad. Estaba muy preparado en general y, sobre todo, muy entregado y
celoso de su misión pedagógica. El padre Roberto era uno de los destinados a la
delegación argentina que debía embarcar el 21 de julio de 1936. Terminado el
curso 1935-36 en el escolasticado de Les Corts y en vigilias de embarcar, fue
por unos días a Reus para despedirse de sus familiares.
A mediados de noviembre de 1936, los milicianos
acordonaron la manzana en la que vivía el padre Roberto y registraron piso por
piso, entrando donde estaba hospedado y llevándose a todos los que vivían en la
pensión, al propietario y a otros religiosos a la cárcel del castillo. Fue
asesinado en los alrededores del mismo, probablemente en la fosa de Santa
Elena, el día 13 de noviembre de 1936. Contaba 25 años de edad y 9 de profesión
religiosa. Sus restos mortales no fueron hallados pero en 1940 se inscribió su
desaparición en el Juzgado n° 8 de Barcelona.
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