¿Alguna vez te
ha sucedido que no puedes bañarte por un par de días y empiezas a sentir mucho
picor o comezón en el cuerpo? Molesto, ¿cierto? Ahora imagina que fuera algo
con lo que tuvieras que vivir todos los días independientemente de si te bañas
o no. Pues precisamente eso es lo que tienen que vivir las personas con
psoriasis.
La psoriasis
es una enfermedad en la cual las células de la piel comienzan a reproducirse
rápidamente y a producir mucha queratina, este crecimiento se observa en la
piel como zonas de “escamas” o engrosamiento de la piel en forma de placas.
Las zonas más
afectadas son los codos, las rodillas, el cuero cabelludo, la espalda lumbar,
lo glúteos y zonas genitales. Estas “placas” pueden causar mucha comezón, por
lo que llegan a ser muy molestas, aunque también pueden causar un poco de
dolor.
Una
característica importante de esta enfermedad es que puede mejorar (es decir,
las placas pueden hacerse más chicas) o empeorar (pueden hacerse placas más grandes)
dependiendo de situaciones como el clima (especialmente el frío), el uso de
alcohol o drogas, estrés, ansiedad o la presencia de alguna enfermedad que
pueda causar una disminución en las defensas del organismo.
A pesar de que
no se conoce su causa, este interesante “fenómeno” hace pensar que puede ser
una enfermedad que está estrechamente relacionada con el sistema de defensas
del organismo.
Esta es una
enfermedad crónica pero benigna, afecta la calidad de vida de quien la padece
ya que puede haber periodos de remisión (es decir no hay síntomas) o periodos
de mucha actividad de la enfermedad (en los que las placas pueden crecer o
aparecer en lugares donde usualmente no había), y en algunos casos puede llegar
a afectar las articulaciones causando artritis.
En casos
severos (que ocurren raramente) la psoriasis puede llegar a causar daño en los
riñones, en el corazón o problemas para poder controlar la presión
arterial.
Para poder
diagnosticar esta enfermedad no existen exámenes de laboratorio o imagen
específicos, por lo que el diagnóstico se realiza analizando los síntomas y al
observar las placas directamente.
El diagnóstico
y tratamiento de esta enfermedad depende del “tipo” de psoriasis que se
presente, es decir, depende del lugar donde aparezcan las placas y la severidad
de las mismas. JP
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