La ciencia continúa encontrando evidencia de que el
universo bacteriano en nuestro intestino (el microbioma) afecta nuestra salud
general.
Una nueva investigación con ratones se suma a la
intriga al mostrar que el estrés social altera tanto la composición como el
comportamiento de las bacterias intestinales, lo que lleva a cambios
autodestructivos en el sistema inmunológico del cuerpo. Si algo
similar ocurriera en los humanos, podría proporcionar pistas
sobre el desarrollo de trastornos autoinmunes que afectan a una de cada cinco
personas.
Los investigadores expusieron a un grupo de ratones
a estrés diario (encuentros bruscos con ratones más agresivos) durante 10 días.
Mientras que el grupo se quedó solo durante el mismo periodo de tiempo. Luego,
los investigadores analizaron la microbiota intestinal de ambos grupos y
encontraron diferencias en sus composiciones bacterianas, con los mayores
cambios en dos tipos particulares: bilofila y dehalobacteria. Ambos tipos se
han relacionado con trastornos autoinmunes en humanos, especialmente la
esclerosis múltiple.
Los investigadores siguieron con un análisis
genético y encontraron genes conectados a rasgos violentos que, según el
estudio, aumentan el crecimiento, el movimiento y la señalización entre las
bacterias y el huésped.
En otras palabras, las bacterias parecen haberse
convertido en patógenos destructivos con una mayor capacidad para viajar a
través del cuerpo e infectar tejidos.
Un análisis posterior de los ganglios linfáticos de
los ratones estresados confirmó esa conexión, encontrando altos niveles de
bacterias patógenas y una densidad de células T efectoras autorreactivas, que
son características de los trastornos autoinmunes.
Estos resultados en conjunto sugieren que un
porcentaje de las bacterias intestinales estresadas en los ratones se volvieron
patógenas e infectaron su tejido, lo que llevó al sistema inmunitario a atacar
el cuerpo.
“Sabemos que existe una fuerte interferencia entre
el sistema inmunitario y la microbiota”, dijo en un comunicado de prensa otro
investigador principal y el inmunólogo Orly Avni, de la Universidad de Bar Ilan en Israel. ‘Un paso importante para
comprender cómo el estrés puede conducir a enfermedades autoinmunes es identificar
las respuestas genéticas de las bacterias’. Los investigadores creen que una
dinámica similar puede ocurrir en humanos y contribuir al desarrollo de
trastornos autoinmunes como esclerosis múltiple, lupus, artritis reumatoide,
diabetes juvenil, esclerodermia y fibrosis pulmonar. Y si eso es cierto, el
estrés que experimentamos a diario podría afectarnos a un nivel mucho mayor
del que pensamos. Sin embargo, es importante recordar que los ratones
reaccionan de manera diferente al estrés que los humanos, y lo que sucede en 10
días con su microbiota y sus sistemas inmunes no es idéntico a lo que ocurre
con los humanos.
Hasta el momento, los Institutos Nacionales de Salud estiman que más de 20 millones de
personas en los EEUU tienen enfermedades autoinmunes, y que cada año se
desarrollan más estas enfermedades. Una posible conexión entre los niveles
crecientes de estrés diario y las bacterias intestinales ayudaría a explicar el
aumento, aunque es demasiado anticipado sacar conclusiones.
Por ahora, esta es otra posible forma de comprender
el desarrollo de afecciones autoinmunes, y otra forma de ver nuestra
interrelación con el microbioma. JQ
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