Virgen y Mártir, 11
de Febrero
Martirologio Romano: En
Roma, en la vía Apia, en el cementerio que lleva su nombre, santa Soteris,
virgen y mártir, que, como relata san Ambrosio, renunciando por causa de la fe
a la nobleza y a los honores de su familia, no se prestó a inmolar a los
ídolos, ni se dejó vencer por las injurias humillantes, ni temió morir herida
por una espada (c. 304).
San Ambrosio
reconoce orgullosamente a esta santa como la honra mayor de su familia.
Soteris descendía de
una larga línea de cónsules y prefectos, pero su gloria principal radica en el
desprecio que, por amor a Cristo, sintió por su noble cuna, sus riquezas, su
gran belleza y todo lo que el mundo considera tan valioso.
Desde muy joven
consagró su virginidad a Dios y para evitar los peligros a que estaba expuesta,
se negó resueltamente a portar cualquier ropaje o adorno que hiciera resaltar
su belleza. Su virtud la preparó para confesar la firmeza de su fe, cuando se
inició la persecución de Diocleciano y Maximiano contra los cristianos y ella
fue obligada a comparecer ante los magistrados.
Por orden del juez
la abofetearon y Soteris dio gracias al cielo por verse maltratada en la misma
forma que su Salvador. Aunque el juez mandó que la torturaran cruelmente, no
consiguió que la santa exhalara un gemido o derramara una lágrima.
Al fin, vencido por
su constancia, ordenó que fuera decapitada. Debemos admitir que no sabemos
claramente si todo esto sucedió a un mismo tiempo o en varias etapas. Puede ser
que Santa Soteris haya sido aprehendida y torturada cuando era una jovencita durante
la persecución de Decio y que cincuenta años después, bajo Diocleciano,
alcanzara la corona del martirio, al morir decapitada por su fe.
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