Hepatitis, cirrosis o hígado graso: Cuando el hígado no funciona
adecuadamente, el cuerpo comienza a acumular cantidades muy altas de amoníaco,
la cuál es una sustancia orgánica tóxica que suele eliminarse a través del
sudor o de la orina. Esta sustancia provoca una alteración del gusto y como
consecuencia presentamos un sabor amargo en la boca. Por lo regular, los
problemas en el hígado están acompañados de otros síntomas importantes como:
mareo, cansancio excesivo, orina de color oscuro, hinchazón, dolor abdominal,
entre otros. Si tienes alguna sospecha de padecer enfermedades hepáticas, te
recomiendo que consultes a un hepatólogo para hacer exámenes de sangre y
confirmar o descartar el diagnóstico.
VIH o SIDA: Las personas que tienen el virus de la inmunodeficiencia
humana (VIH) o el síndrome de la
inmunodeficiencia adquirida (SIDA)
tienden a presentar problemas de salud bucal como la sequedad crónica de la
boca, gingivitis, periodontitis, aftas bucales, caries, entre otros problemas
que pueden ser muy dolorosos y molestos, Los cuales, se desarrollan debido a
que su sistema inmunitario se debilita y es más difícil luchar contra las
infecciones.
Insuficiencia renal crónica: Esta enfermedad puede tardar varios
años sin presentar aparentes, por ello, cuando se detecta la mayoría de las
veces es en una etapa tardía. El sabor metálico y la sequedad en la boca son
síntomas característicos, los cuales, se deben a la acumulación de desechos o
toxinas en la sangre, alteran el sabor de los alimentos y ocasionan mal
aliento.
Sinusitis: Por lo regular, las personas que padecen de sinusitis sufren
de boca seca y amarga, ya que la mucosidad contiene elementos que alimentan a
las bacterias de la boca y generan infecciones. Lo que puedes hacer es beber al
menos 2 litros de agua por día para disminuir la sensación de sequedad y el
sabor amargo, pero también consulta a un especialista para identificar la causa
específica y de ser necesario comenzar un tratamiento adecuado.
Embarazo: Aunque no es una enfermedad, hay mujeres que presentan un
sabor metálico o amargo durante los primeros tres meses de embarazo, lo cual,
se lo debemos a las alteraciones hormonales que ocurren durante esta etapa. Si
estás embarazada y presentas un sabor igual al de una moneda oxidada en la
boca, te recomiendo que bebas limonadas, el limón cortará este desagradable
sabor.
Falta de vitaminas: La falta de vitamina A y de complejo B está relacionado con
boca seca y amarga, sobre todo si presentas llagas en la boca. Te recomiendo
que consumas huevo, pescado y complementes tu alimentación con frutas y
verduras.
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